1 de diciembre de 2011
D’ANGELO – PECHEN
Duras criticas al matrimonio
El titular de la CTA trazó un paralelo entre la vicegobernadora, Ana Pechen, y Patricia Ruiz. Un diputado le pedirá que explique porqué le giró millones al organismo que preside su marido
Tanto para el diputado del MUN, Rodolfo Canini, como para el secretario general de la CTA, Carlos Quintriqueo, la maniobra en la que habría incurrido la vicegobernadora de Neuquén, Ana María Pechen, es como mínimo anti ética. Pero, antes de avanzar en sus consideraciones, es necesario recordar de qué se trata.
Repasemos: tal como publicó La Tecla Patagonia, una serie de elementos que acaban de saltar a la luz señalan que la dama fuerte de la provincia habría girado fondos de la Legislatura para que la Unidad de Enlace de Proyectos con financiamiento Externo (Upefe) realizara obras que costaron varios millones.
El asunto ha levantado polvareda por lo siguiente: 1) Ese organismo no fue concebido para dichas tareas. 2) Su presidente es Ricardo D’Angelo, nada menos que el esposo de Pechen. 3) Se cree que estas “transferencias” habrían sido pergeñadas para justificar fondos que la Legislatura no necesitaría para su funcionamiento (y así conservar el manejo de la caja).
Ahora, Quintriqueo acusa y dice que “al final termina siendo una vinculación como la de Patricia Ruiz”, la ex subsecretaria de Educación a la que se le inició una causa judicial por contratar a familiares como proveedores del Estado.
“Se privilegian los acuerdos familiares”, dijo el dirigente y agregó: “No hay que perder de vista que D’Angelo ocupa un lugar estratégico en un organismo que no tiene difusión y que no todos los neuquinos conocen”.
Por su parte, Canini está convencido de que hay que investigar, y asegura que como mínimo va a presentar un pedido de informes para que los funcionarios expliquen esta situación. “Todo esto es sospechoso, sobre todo porque la Upefe no debería ocuparse de estas cosas, sino de los créditos internacionales”.
“Más allá de que se han encargado obras para acondicionar un edificio fastuoso (el de la Legislatura), el hecho puntal es que al parecer se acuerda con un organismo del Estado que fue creado con otra finalidad y que encima comanda el marido. Por lo menos es poco ético”, concluyó.
La nota completa en el Revista La Tecla Patagonia número 68