15 de enero de 2019
PARIDAD DE GENERO
Las mujeres patagónicas reclaman por su lugar
El 2019 marcará un antes y un después en la política regional en materia de igualdad de género. Las provincias se aggiornan y las dirigentes avanzan ocupando lugares de poder. Nuevas legislaciones y otros armados reconfiguran el escenario político femenino

Por Alejandro De Angelis
La revolución encabezada por las mujeres en su reivindicación por los espacios propios está cada día más presente en la política. La inclusión de áreas de género, así como de funcionarias, o integrantes femeninas en espacios de decisión en los principales partidos, es una marca de época.
En la Patagonia se da un escenario dispar en las provincias, con algunas más conservadoras que otras, y distintas legislaciones que obstaculizan o facilitan la inserción de las mujeres en cargos de preponderancia; un reclamo que se escucha cada vez más fuerte en toda la región.
En materia legislativa, el mapa actual es malo, pero promete mejorar este año, cuando se desarrollen las elecciones provinciales. Actualmente, la conformación de las cámaras demuestra un panorama de disparidad. Santa Cruz es donde hay menos equidad, con tan solo 4 mujeres, el 20,83%. Neuquén, con 11 mujeres (28,57%) en su Legislatura, es la segunda provincia con mayor inequidad. Chubut, en tanto, cuenta con 10 diputadas, lo que se traduce en el 37,04% de la cámara. Por último, Río Negro, como distrito pionero se acerca al ideal, con 21 mujeres (45,65%) en el recinto.
Sin embargo, el problema no solo debe resolverse de cara a la sociedad, sino también hacia dentro de los partidos políticos, donde las mujeres sufren la resistencia de dirigentes de su propio espacio al avance de la paridad y la incorporación de cuadros femeninos que no solo participen, sino que también ocupen lugares de poder.
Las leyes de paridad
En los últimos años, Neuquén y Santa Cruz votaron en sus legislaturas leyes de paridad de género, que obligan a los partidos políticos a presentar en las elecciones listas que estén conformadas por 50% de hombres y 50% de mujeres, algo que recién entrará en vigencia este año, y modificará sustancialmente la conformación de las legislaturas provinciales.
Río Negro fue pionera en materia de equidad, al votar su ley de Paridad en 2002, algo que se evidencia en la conformación de su cámara actual. No obstante, la clave en las normas actuales tiene que ver con la conformación de listas intercaladas, para así evitar que ingresen solo los primeros, y sean hombres.
En Chubut prevalece aún la ley de Cupo, que, si bien es un avance, no soluciona el problema de fondo, impidiendo una real paridad, tal y como se ve en su Legislatura. Sin embargo, la inequidad sigue trasladándose a los cargos de mayor jerarquía. Salvo Santa Cruz, con el caso de Alicia Kirchner, el resto de las provincias no ha tenido gobernadoras. Y la estadística tiende a sostenerse, al menos en Neuquén, donde ya están conformadas las listas para es-tas elecciones y ninguna de las tres principales fórmulas con chances de ganar está integrada por una mujer, ni para comandar la Provincia ni como vice.
Asimismo, la paridad no llega a los municipios, donde, en la mayoría, todavía se conserva una conformación de nóminas libres, sin cupo ni porcentaje. En esta arista, el caso santacruceño es paradigmático, ya que ostenta el penoso récord de cero mujeres intendentes, en sus quince municipios.
En los gabinetes, la historia se repite. Los principales ministerios, como Economía, Industria y Gobierno, tienen mayoría de hombres a cargo, relegando para las mujeres las carteras de Desarrollo y Turismo.
Pese a la foto actual, el horizonte es alentador para las damas en la región, debido a los recientes cambios, que marcarán un punto de inflexión a partir de este año. Como en todos los ámbitos de la sociedad, la política tiende a la igualdad, y más temprano que tarde, los avances en términos sociales se verán reflejados en la conformación de los gobiernos y
sus diferentes cuerpos que hacen a la democracia.