Temporada de verano 2019: Con viento a favor por el tipo de cambio alto
Los principales centros turísticos de la Patagonia esperan una buena temporada, favorecida por el incremento del movimiento interno, ante la suba del dólar. Opciones, tarifas y expectativas

Por Alejandro De Angelis
La llamada “industria sin chimeneas” colma de expectativas a la Patagonia, con una inyección para la actividad económica más que necesaria. El turismo, durante enero y febrero, se convierte en la vedette de las provincias sureñas, que se embellecen para sus visitantes, tratando de resaltar virtudes y ocultar deficiencias, por, al menos, los dos meses fuertes que comprende la temporada de verano.
En la previa, y a boca de urna, ante la consulta de La Tecla Patagonia, en los principales centros turísticos se espera una leve mejoría respecto del estío pasado, pese al duro año de la economía argentina, que se caracterizó por una fuerte depreciación del peso y una altísima inflación, que impactó de lleno en los precios y vuelve más costosas a las vacaciones.
Sin embargo, el entusiasmo se explica principalmente en el tipo de cambio. Con un dólar alto, la afluencia interna
se incrementa, así como la externa. Los argentinos que antes elegían el exterior optarán por destinos dentro del territorio nacional, y la Patagonia es uno de los atractivos más buscados. En el mismo sentido, los extranjeros beneficiados por el dólar alto vendrán con sus verdes billetes a pasar sus días de descanso en verdaderos paraísos naturales, con un gasto nada exorbitante. Con la mayo-ría de los sectores perjudicados por la recesión, el turismo se convierte en un salvavidas para cerrar un balance caracterizado por malos índices.
Puerto Madryn, Las Grutas, Copahue y El Calafate son algunos de los destinos que se suman en el verano a los ya clásicos Bariloche, San Martín de los Andes, Esquel o El Bolsón, que ostentan un mo-vimiento constante de turistas durante todo el año, y especialmente en invierno. La oferta es múltiple y heterogénea, con playas doradas y poco pobladas sobre el mar o vida silvestre y autóctona en la cordillera. Volcanes, termas, valles y lagos son opciones tentadoras para cualquier turista ávido de contacto con la naturaleza.
Desde la óptica política será el último verano previo a las elecciones, lo que pondrá a prueba la capacidad de los gobiernos de exprimir al máximo una de las mayores fuentes de ingreso para la región.
Con todo listo, la Patagonia espera re-cibir una gran afluencia de visitantes de todas partes del país y el mundo. En la previa se vislumbra una gran temporada, que permitirá un buen inicio de año. Si el clima ayuda y la coyuntura acompaña, el verano 2019 será un bálsamo donde hacer pie en medio de un panorama
complejo.