La Tecla Patagonia
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Que la comida entra por los ojos, no es ninguna novedad. Pero con el tema de las redes sociales, lo innovador es tomarle fotografías a los platos. Claro, allí no hay aromas ni sabores, por lo que la de la imagen debe tener la mayor potencia posible.
Esta tendencia que se conoce como Food Porn, no es concepto nuevo. Muy por el contrario, nació en los años ’50 con los inicios de la fotografía gastronómica. La elección de su nombre se debió a que, tal como la pornografía sexual, ofrece fantasía a quienes no pueden permitirse cocinar, o pagar, esos platos.
Además, cabe destacar que el Food Porn no discrimina comidas, es decir, puede tratarse desde platos gourmet hechos en casa o comprados fuera; hasta comidas rápidas o al paso. Esto se debe a que, el Food Porn ya no es un clásico de cocineros que exhiben sus trabajos, sino de usuarios comunes que buscan compartir con sus seguidores lo que están por ingerir.
Pero a partir de un análisis de estadísticas y métricas se llegó a la conclusión de que, con alrededor de 35 millones de menciones, la pizza es sin dudas la comida más etiquetada de Instagram.