1 de septiembre de 2011
SAUZAL BONITO
Había una vez dos intendentes
La Justicia Electoral le dio la victoria a Sandoval. Pero su eterno adversario, Godoy, denuncia que hubo un error en el recuento de votos. Presentó un recurso de queja. Ni siquiera se saludan
“Se aprende más en la derrota que en la victoria, pero… ¡Prefiero esa ignorancia!”
(Roberto Fontanarrosa 1944 - 2007)
Domingo 12 de junio. Es día de elecciones, y el recuento de votos acapara la atención en torno a la única urna que se habilitó en aquel recóndito pueblo de la Patagonia.
El presidente de la Comisión de Fomento, Ariel Godoy (MPN), espera. Está a punto de saber si logró la reelección, y aprieta su ansiedad en un puño. De repente la libera y se entrega a los festejos.
Caravana, asado y a dormir con una sonrisa de oreja a oreja, que lo acompañará hasta el 5 de agosto, fecha en que la Junta Electoral le comunica que el ganador no fue él, sino Zenón Sandoval (PJ) su viejo adversario político.
Ocurrió en Sauzal Bonito, Neuquén. Y no hay dudas de que el queridísimo Negro, se hubiera hecho una panzada.
El asunto es ¿cómo sigue? “Con un recurso de queja ante el Tribunal de Justicia (que ya he radicado) y un reclamo para que se vote de nuevo”, dijo Godoy al ser consultado por La Tecla Patagonia. Por lo pronto, la Junta Electoral ya ha dicho que su reclamo es extemporáneo, y en el pueblo se habla de cortes de rutas y hasta de un posible atrincheramiento.
“Mis fiscales me dijeron que había ganado por 10 votos y me fui a festejar”, sostuvo y agregó que cuando le llegó la comunicación pensó que era un chiste. “Ahora sé que fue un error que debe ser enmendado antes del 10 de diciembre. Hay que corregirlo, porque todos en el pueblo saben que gané”, enfatizó.
¿Todos? Claro que no, porque -como no podía ser de otra manera- Sandoval y los suyos tienen otra versión. “Godoy se autoproclamó ganador, pero lo cierto es que en el acta de escrutinio se veía claramente que yo había sacado 74 votos contra 56 de él”, dijo Sandoval y en diálogo con La Tecla Patagonia contó que ante los festejos de su adversario se fue a su casa para evitar inconvenientes. “Los vecinos están tranquilos, ya les mostramos la documentación respaldatoria y saben que los ganadores fuimos nosotros”, aseveró.
El pueblo es chico y las posibilidades de cruzarse grandes. Pero cuando eso ocurre ni siquiera se saludan. “Ya me dejó con la mano extendida”, rezonga Godoy.
Estos viejos adversarios volverán a verse las caras en octubre, cuando Sandoval pase por la sede municipal “para ir preparando” el traspaso de mando. Ahí se escribirá un nuevo capítulo de esta desopilante historia.
La nota completa en el Revista La Tecla Patagonia número 55