3 de octubre de 2018
OPINION
El egocéntrico pedido de Gutiérrez sobre su compañero de fórmula
Como quien contrata a un empleado personal, así se refirió el gobernador neuquino, Omar Gutiérrez a su futuro compañero de fórmula. Dijo que necesita alguien que le “cuide las espaldas” que tenga “lealtad y nobleza”. ¿Y las capacidades para gobernar? ¿Y su capacidad de acción y/o de resolución de conflictos? Lo dicho refleja, no solo la verticalidad del partido, sino vicios mismos de la vieja política personalista

Por Mariela Branda
Para muchos el pedido de Omar Gutiérrez sobre las cualidades que debe tener su compañero de fórmula – eventual vicegobernador de la provincia- pasó desapercibido. El ojo fue puesto en las chicanas que desde hace meses atrás se lanzan Gutiérrez y su actual vice, Rolando Figueroa. Sin embargo, más allá de eso, el pedido del Gobernador refleja una verticalidad manifiesta en la forma de conducción. Una unilateralidad que no es nueva pero que no deja de sorprender cuando se hace tan evidente.
Según expresó el propio Gutiérrez tomará la decisión acerca de su compañero de fórmula en base a cualidades como la “lealtad y la nobleza”, y esto estaría sumamente bien si el mandatario se refiriera a condiciones para con el pueblo neuquino, y no para con su persona. El pedido de Gutiérrez se vuelve cada vez más egocéntrico. A lo anterior le sumó que busca un compañero de fórmula para “tener las espaldas cubiertas”. Prácticamente dijo que necesita alguien que lo obedezca y que coincida con él en todas y cada una de sus decisiones.
A la vista está lo que ocurrió cuando por ejemplo su vicegobernador, Rolando Figueroa, comenzó a discrepar con él sobre todo en cómo pararse frente a las políticas del Gobierno nacional. Muchos sostienen que “Rolo” sacó tajada únicamente para tener espacio para su candidatura. Algo que en el terreno de la política es probable. Pero más allá de esa cuestión, la decisión de Gutiérrez fue “castigar” esa intencionada rebeldía. No hubo acercamientos, ni consensos, ni acuerdos con la persona que ganó las elecciones en conjunto con él. La decisión fue correrlo.
Por eso escuchar ahora las necesidades del mandatario sobre alguien que “le cuide las espaldas” hace particularmente ruido. Es un volver a la vieja política – que es cierto que ha sido una fórmula ganadora para el MPN durante los últimos 50 años- pero que pareciera quedar obsoleta en medio de las necesidades actuales de la sociedad moderna.