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Argentina
20 de diciembre de 2017
RELACION NACION - PROVINCIAS

Macri tiene a los gobernadores en la palma de la mano

La relación entre el Presidente y los mandatarios patagónicos ha cambiado desde sus inicios hasta hoy; en algunos casos, por la ambición política, y en otros, por necesidad ante la crisis

Macri tiene a los gobernadores en la palma de la mano
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Desde que llegó al poder, el gobierno de Mauricio Macri ha tenido oposición en todas las provincias de la Patagonia, al menos en los papeles. Tal vez el caso más emblemático sea el de Santa Cruz, por ser el último bastión del kirchnerismo; pero también hay sendas oposiciones en Río Negro, Neuquén y Chubut, con la particularidad de que estas últimas tres son gobernadas por fuerzas provinciales. Ahora, bien, en la práctica, la línea que divide las aguas políticas es bastante más difusa, y todos ellos han terminado por acercarse al Ejecutivo nacional, ya sea por afinidad o necesidad.

En el análisis desmenuzado, cada provincia presenta un escenario distinto, pero con puntos en común. La Patagonia es, y ha sido siempre, el último orejón del tarro, aun cuando quien tenía las riendas del país era alguien de raíces sureñas. En ese sentido, el denominador común de la región son las economías apremiantes, combinadas con una profunda crisis social y política, con las variaciones específicas de cada caso. Todas y cada una de ellas tiene un déficit importante y necesitan del auxilio y, sobre todo, la Caja de Nación, la quieran o no.

En el caso de Río Negro, la fuerza que comanda es incipiente, a pesar de ser el segundo mandato bajo el rótulo de Juntos Somos Río Negro (JSRN), con el Gobernador Alberto Weretilneck a la cabeza. Lo que surgió como una fuerza meramente rionegrina, en la actualidad, el verde partidario se parece cada vez más al amarillo. Es cierto, no siempre fue así, pero desde los tiempos de Macri, JSRN estaba en su esplendor, con un 52% de votos que lo respaldaba en las urnas. Dos años después, lejos está aquel caudal político, y los fantasmas de ruptura sobrevuelan al partido. Ante ese panorama, un acercamiento con Cambiemos -incluso una alianza- no es tan descabellado. Weretilneck ha dado muestras de sobra de su afinidad con el Presidente y es uno de sus mejores alumnos.

Por el lado de Neuquén, la situación es bastante más compleja. El Movimiento Popular Neuquino (MPN) gobierna la provincia desde hace más de 50 años, por lo que el análisis no es tan simple. Sin embargo, el aluvión amarillo le ha presentado un impensado problema al oficialismo provincial, llevándolo a quedar relegado al segundo lugar en las últimas elecciones legislativas. Para peor, la derrota recrudeció viejas internas del partido y la figura del Gobernador, Omar Gutiérrez, aparece cada vez más cercana a la de Mauricio Macri. De perfil político similar, el mandatario neuquino no ha sido -ni será- un obstáculo al proyecto presidencial. Ni la relativa independencia que le proporciona Vaca Muerta ha sido motivo suficiente para plantarse ante Nación. Y con un MPN alborotado, no sumará otro frente de batalla.

Párrafo aparte merece la situación del Gobierno de Chubut. Hay un antes y un después en la vida institucional y política de la provincia. El Ejecutivo tuvo un rumbo claro y de brazo firme mientras estuvo al frente el tres veces Gobernador Mario Das Neves. Tras su fallecimiento, en octubre de este año, nada fue -ni será- igual. Quien tomó la posta fue ni más ni menos que el Vicegobernador, Mariano Arcioni, quien hasta ahora sólo comparte el color político con su antecesor. Las otrora posturas firmes e impronta marcada provincial parecen haber quedado en el pasado. El estilo del actual mandamás es mucho más parecido al de Macri: lejos de las confrontaciones. Así es que se lo puede ver muy cómodo en sus interacciones y ha sido uno de los primeros en anunciar un severo ajuste, acorde al recetario de Casa Rosada.

En el último vagón del tren está la Gobernadora Alicia Kirchner. La mandataria se encuentra en las antípodas de las ideas y lo que representa el Presidente y Cambiemos en general, pero, paradojas de la vida, es quien más lo necesita. Santa Cruz está sumergida en una crisis económica, política y social muy profunda, y el vínculo con Nación es fundamental para capear el temporal.

Así las cosas, los que en principio podían conformar una liga de gobernadores opositores a la gestión de Mauricio Macri, hoy han cedido: ante la necesidad unos y por ambición y afinidad política otros. En cualquier caso, el Presidente parece tener allanado el camino para trasladar su política de ajuste a la Patagonia.


Omar Gutiérrez
Como es tradición, Provincia alineada con Nación

La relación entre el Gobernador de Neuquén y el Presidente de la Nación ha sido muy buena desde el comienzo. Gutiérrez mantuvo una postura alineada con las políticas de Macri desde los inicios de su gestión, aun cuando es integrante de la fuerza provincial histórica de la región, el Movimiento Popular Neuquino, que gobierna la provincia desde hace más de medio siglo. Con excepción de la disputa por la Caja de Previsión Social, que el Gobernador se negó a traspasarla a la Anses, siempre hubo acuerdo entre Provincia y Nación, incluso con los trabajadores en el medio. No le tembló el pulso para aprobar el acuerdo petrolero en su momento, ni ahora con el llamado Pacto Fiscal, que incluye la reforma laboral y previsional.
La actitud del mandatario no es de extrañar, y no solo por sus características personales, sino porque no es el primero en encolumnarse detrás del Ejecutivo nacional. Su antecesor, Jorge Sapag, ya se había mostrado muy cercano al Gobierno anterior, que estaba en las antípodas de este. Entonces, la consonancia política responde más a una cuestión de poder y de connivencia con el Estado nacional que a una decisión por convicción de tipo ideológica. La premisa fundamental es la de sostener una buena relación con Casa Rosada, independientemente del color político que lleve las riendas. Desde la oposición, esta afinidad con el Presidente es vista con desconfianza; incluso se animan a apuntar que por esta cercanía, el MPN perdió las elecciones legislativas. Tampoco hay que menospreciar la interna surgida (o resurgida) tras la derrota
electoral de medio término en manos de Cambiemos, que amenaza con erosionar el partido. Mientras tanto, a corto y mediano plazo, la sintonía con Nación está asegurada.



Alberto Weretilneck
Uno de los alumnos más aplicados de la receta presidencial

El vínculo entre el Gobernador de Río Negro y el Presidente de la Nación fue bueno desde un comienzo. Alberto Weretilneck ha resaltado en cada oportunidad el acompañamiento de Nación, y no han tenido sobresaltos en su relación, salvo con la polémica que despertó el proyecto de una central nuclear en la provincia. La iniciativa era del Gobierno nacional, pero desde un primer momento, el mandatario provincial se puso al frente del proyecto y lo defendió hasta que pudo. Cuando el clamor popular fue mayoritariamente negativo, fue el primero de los ambientalistas, y hasta mandó un proyecto antinuclear a la Legislatura, que fue aprobado y sancionado. Por supuesto, estas idas y vueltas y cambios de discurso tuvieron un saldo político, que lo pagó en dos frentes. Primero, en las elecciones legislativas, donde quedaron relegados a un tercer lugar en las PASO y luego decidieron no participar de las generales. Por otro lado debilitó la hasta entonces fluida relación con Casa Rosada, aunque, ni lerdo ni perezoso, Weretilneck volanteó y fue uno de los que defendieron con énfasis el Pacto Fiscal impulsado por Macri. Los gestos del Gobernador responden también a un horizonte político difuso de JSRN, donde sobrevuela el fantasma de una alianza con Cambiemos. Allí, la pata más crítica es el vicegobernador, Pedro Pesatti, quien, por sus raíces peronistas, es más reacio a acompañar.
Así las cosas, todo parece indicar que los próximos dos años serán de sintonía fina con el macrismo, a la expectativa de lo que ocurrirá en 2019 con el futuro del partido provincial.



Mariano Arcioni
El vínculo refloreció en primavera con la nueva conducción

La situación en la provincia de Chubut es por demás extraordinaria. A diferencia del resto de la región, tuvo un cambio de Gobernador a mitad de mandato por el fallecimiento de Mario das Neves, lo que agravó la crisis institucional que arrastraba por los problemas de salud del exgobernador para encauzar la gestión.
Por si esto fuera poco, las cuentas de la provincia están en rojo; incluso han tenido que recurrir a bonos de deuda para gastos corrientes. En ese contexto, la relación con Nación cobra gran importancia, fundamentalmente con la Caja de Casa Rosada.
Mientras estuvo Das Neves al mando, el vínculo fue tenso, con un Gobernador de postura firme en defensa de los intereses del Chubut y con ideas claras y definidas del rumbo que quería para su administración. Los principales choques con Nación fueron por la iniciativa de instalar una planta nuclear en la Patagonia y por la intención de fomentar la megaminería en la región. También le reclamó al Estado nacional la devolución de los puntos de la coparticipación que perdió en su momento.
Sin embargo, Mariano Arcioni tiene otro perfil, muy similar al de Macri, sin directrices marcadas. En ese sentido podría reabrirse el debate minero, donde el Gobernador no tiene opinión formada y está abierto al diálogo. Asimismo, ya encargó el ajuste conforme al Pacto Fiscal que no titubeó en firmar.
Tampoco hay que ignorar la interna de Chubut Somos Todos, que podría incidir en el rumbo de la gestión actual, que cada día se acerca un poco más hacia el Presidente Mauricio Macri. El hueco que dejó Das Neves dividió las aguas en la fuerza provincial, y podría empujar salidas varias. Y a río revuelto, la ganancia es para el pescador de impermeable amarillo.



Alicia Kirchner
Los idas y vuelta de una relación por conveniencia económica

La relación más conflictiva es la de Alicia Kirchner con Mauricio Macri, ambos exponentes de los dos partidos o corrientes políticas más convocantes de los últimos años y, a su vez, bien contrapuestos. Esto hacía suponer desde un principio que la convivencia no sería fácil. En el camino, la Gobernadora se encontró con una provincia devastada, inmersa en una crisis política, económica y social sin precedentes, que la obligó a ajustar algunas tuercas. Los primeros dos años de gestión
de Alicia, sobre todo este último, estuvieron signados por los conflictos salariales en todos los frentes: educación, judiciales, estatales. No hubo un gremio que no se levantara contra el Estado provincial. En ese contexto, la mandataria tuvo que recalcular el rumbo proyectado para su mandato, en especial porque se hizo imperiosa la ayuda financiera de Nación y desde Casa Rosada pusieron sus condiciones. Así fue como la llegada del crédito del Banco Nación para destrabar el pago de salarios y haberes llegó con la promesa de un ajuste gradual pero firme para reducir el gasto público con el objetivo de achicar el déficit de la provincia. Ese fue uno de los puntos de acuerdo, como también el fondo fiduciario. Pero no todas fueron buenas en este matrimonio por conveniencia, ya que la gestión de Macri le negó la posibilidad de la toma de deuda, mientras que el desaire de Alicia llegó con la negativa a traspasar la Caja de Previsión Social a la Anses. Una relación desigual que, seguro, recrudecerá en 2019.


VER NOTA COMPLETA EN EL N°367 DE LA REVISTA LA TECLA PATAGONIA

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