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Lunes, 13 julio 2026
Argentina
12 de junio de 2011
VOTA NEUQUEN

El duelo: Jorge vs. Martín

El gobernador Sapag va en busca de su reelección. El Frente Neuquino que encabeza Farizano procura instalar algo inédito para la provincia: la alternancia en el gobierno. La Tecla Patagonia entrevistó a ambos

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¿Jorge Augusto Sapag o Martín Adolfo Farizano? ¿Continuidad del MPN o inicio de la alternancia? ¿Cambio o reelección? Dicho en términos corrientes, la respuesta está al caer. Pero de algo no quedan dudas: uno de ellos será hoy gobernador de Neuquén, más allá de que la Coalición Cívica y Libres del Sur se hayan empeñado en alentar que no existe tal polarización.

En ese contexto, el partido gobernante ha transitado con piloto automático buena parte de su camino hacia las urnas, independientemente de los recursos de campaña (afiches, spots, chicanas, tiros por elevación, etc.) y del paréntesis al que obligó la ceniza volcánica.

Hace semanas que legisladores, dirigentes, funcionarios y militantes abocados al operativo 2011 manejan encuestas que según dicen les dan “muy bien”, y han procurado evitar cualquier sobresalto o posibilidad de conflicto. Máxime en medio de tantos paros, marchas y demandas de los gremios que agrupan a los trabajadores del Estado. El MPN se privó, incluso, de festejar sus bodas de oro, y optó por jugar sus fichas a las recorridas y la multiplicidad de actos en las sedes partidarias. Si se contabiliza lo que anduvo este año, es probable que el gobernador haya batido su propio record de saludos personalizados y kilómetros de ruta. Nítido ejemplo de ello lo constituye su aporte al triunfo de “Rolo” Figueroa en las municipales de Chos Malal. Martín también le puso el cuerpo a una campaña rica en recursos propagandísticos. Tanto que hasta se pescó una bronquitis al desafiar con escaso abrigo los registros térmicos de la zona cordillerana. En la recta final de la campaña, el intendente subrayó su pertenencia al universo K. Ensayó un emotivo discurso durante una charla sobre el documental de Néstor, se fotografió con Andrea del Boca y debatió junto al periodista de 6, 7, 8 Orlando Barone.

Buscó dejar bien en claro que más allá de la sintonía de Jorge Augusto con el gobierno nacional, el candidato de Cristina es él. Y si algo le faltaba para contrarrestar los comentarios maliciosos acerca de sus convicciones, fue el salto a la derecha que pegó el candidato presidencial de su partido, Ricardo Alfonsín.
“Decepcionado”. Así se expresó Martín frente a la comunión de Ricardito con el Colorado De Narváez, y la consecuente incorporación del ex banquero menemista Javier González Fraga a la fórmula.

¿Jorge o Martín? Más allá de los balances de una gestión a la que uno defiende y el otro castiga, sus propuestas para los próximos cuatro años son coincidentes, al menos en lo que hace a cuestiones medulares como la “diversificación del aparato productivo” y el “abordaje del déficit habitacional”. El MPN confía en que logrará prolongar su hegemonía y el Frente Neuquino advierte que hace cuatro años, Martín ganó la intendencia aunque -en las encuestas- venía corriendo de atrás.

Médico, abogado, periodista o el diez de tal o cual institución… Las preguntas que solían -y quizás continúen haciendo- las maestras tenían respuestas que rara vez se apartaban de los cánones de la previsibilidad. Cuando no giraban sobre el fútbol, se ajustaban a los mandatos de la genética familiar, y su caso no fue la excepción. De hecho, cuando estaba en la secundaria “Jorgito” escribió que su sueño era ser gobernador.
“Jorgito”. Como le dijo en pleno acto de campaña el veterano dirigente de Centenario, Jorge Brillo, e inmediatamente aclaró: “Quiero decir Jorge, el gobernador”. ¿Jorgito? Le preguntó La Tecla Patagonia en una entrevista que le realizó minutos después en esa ciudad, y no pudo evitar reírse: “Lo que pasa es que yo era un chico cuando él ya había asumido como diputado provincial”, explicó.
Descendiente directo de los fundadores del Movimiento Popular Neuquino (MPN), Jorge Augusto Sapag comenzó a transitar por la política precisamente cuando era un niño…
-¿Empezó a militar de chico?
-Sí, empecé trabajando en la juventud a los… Pero en realidad empecé antes, acompañando a mi padre (Elías) en las campañas. Recuerdo que íbamos juntos a Aluminé, a Chos Malal, yo tendría 12, 13 o 14 años y lo acompañaba a esos actos como hijo jovencito. Después, ya a los 17 o 18 años hicimos los primeros congresos de la juventud, y debo decir que nos tocaron épocas difíciles. Pero bueno, contento de haber acompañado a mi padre.
Pasamos épocas de proscripción, de gobiernos militares y ya en el año ‘83 acompañé a Felipe (su tío) como militante y dirigente en la campaña electoral.
-Hace un tiempo le preguntamos si ser Sapag era una garantía de triunfo
dentro del MPN…
-No sé (interrumpe y sigue la pregunta)
-De hecho a su hermana Alma no le fue bien en la interna de Cavihaue - Copahue.
-Yo creo que hay que darle libertad de opinión y participación a todos, sin importar el apellido ¿no?, pero cada uno se tiene que ganar en la cancha el apoyo y el respaldo popular. Creo que en realidad el apellido tiene que ser una responsabilidad. Yo lo llevo con orgullo, pero eso no significa que con el apellido esté todo dicho; hay que recorrer y andar porque el ciudadano es muy inteligente y en el cuarto oscuro decide con la inteligencia y el corazón. Sabe quién es quién, sin importar cómo se llame (sonrisas).
-¿Cuál va a ser el fuerte de su segundo mandato si es que resulta reelecto?
-Tenemos que trabajar muy seriamente en planificación urbana e infraestructura para la construcción de viviendas.
También hay que recaudar más, producir más gas y petróleo, y tener más renta, y con esa renta generar riqueza sobre suelo y generar oportunidades de fábricas e industrias; así que son muchos los desafíos…
Contexto histórico: 1970, presidencia de Juan Carlos Onganía (1966 - 70) o de Roberto Levingston (1970 - 71), para el caso lo mismo da. Un joven que pasea su longuilínea silueta por las calles de la Capital Federal y de repente se topa con algo que atrae su atención. Es un grupo de muchachos que en accionar rápido y riesgoso descarga una lluvia de piedras sobre el Citibank. Se les acerca y les pregunta: ¿de dónde son? Ese joven era el actual intendente de Neuquén, Martín Adolfo Farizano, y luego de que rememorara aquella anécdota, La Tecla Patagonia le preguntó:
-¿Lo detuvieron?
-No, si tiraron piedras y se tomaron el palo. Yo hablé con ellos, me dijeron dónde estaban, me conecté y empecé a militar en la villa. En realidad yo había comenzado a militar en las villas, pero lo hacía con un grupo de jesuitas; iba a un colegio de curas y nuestro mentor era un cura muy progresista, por lo que de alguna manera llegué a la política a través del cristianismo…
-¿Y los tira piedras?
-En aquella época yo estaba estudiando y en la facultad estaban prohibidas (las actividades) por lo que me acerqué a aquellos pibes que eran de una unidad básica del bajo Belgrano.
-¿Eran del PJ?
-Sí del PJ, por supuesto, era el año 1970.
-¿Y quién era su ídolo?
-En realidad, nunca tuve demasiados ídolos…
Testimonio de aquellos años hostiles lleva el recuerdo de dos balazos de goma que le acertaron durante una represión, el 17 de octubre de 1972. “Cuando yo empecé a participar en política te podían matar por hacerlo, o te molían a palos en el mejor de los casos”, recordó el candidato a gobernador.
-A propósito, ¿qué es lo primero que piensa hacer si gana la elección?
-Bueno, lo primero que vamos a hacer es ir produciendo una ingeniería de funcionamiento del Estado, porque creemos que tiene serios problemas de funcionamiento y altos niveles de ineficiencia…
Si el presupuesto (al que considera alto) no alcanza es por dos cuestiones: primero la asignación de recursos es realmente muy mala, y segundo la administración del gasto es lamentable. Hay una cantidad muy grande de fisuras por donde se escapa dinero, y para mí esas fisuras tienen que ver con un gasto político extraordinario. Digamos que cuando se confunde la línea divisoria entre Estado, partido y gobierno, los que toman decisiones en el Estado lo hacen pensando en el partido.
-Precisamente, desde el MPN se ha dicho que su campaña es agresiva…
-No, no. Lo que pasa es que se confunden. El Gobernador está acostumbrado a que nadie lo critique, está acostumbrado a que todo el mundo le diga: ‘sí, le pertenezco… Le pertenezco’, porque esa es la visión que tiene el MPN respecto de sus jerarquías. Pero nosotros hemos aportado siempre a la gobernabilidad. Lo que sucede es que estamos en democracia…

La nota completa en el Revista La Tecla Patagonia número 43

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