Cambiemos realizó una excelente elección en el país, se quedó con distritos claves y, si bien sigue sin quórum propio, posee más escaños que cualquier fuerza. El kirchnerismo es la principal oposición.
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Pasaron los comicios de medio término y todo es alegría en la Casa Rosada. Claro está, Cambiemos se impuso como la principal fuerza nacional, logró triunfo en suelos opositores y, la frutilla del postre fue la coronación de los candidatos amarillos en los mano a mano contra el kirchnerismo.
La victoria en la provincia de Buenos Aires sobre Cristina Fernández de Kirchner posee más peso por el impacto político que representa imponerse a la exmandataria que por lo significativo del reparto de escaños. La diferencia entre unos y otros es de nada más dos sillas de diputados de la
Provincia.
Mayor incidencia posee el categórico resultado en Santa Fe, justamente contra otro kirchnerista, Agustín Rossi. En el reparto de bancas santafesinas para el Congreso, el oficialismo nacional posee casi la mitad de los escaños. Además, en las PASO la suerte había sido esquiva a la ola amarilla. A las dos victorias más trabajadas hay que sumar el desenlace de las urnas en la golpeada Santa Cruz de Alicia Kirchner, para consagrar el tercer triunfo en suelo K.
El honor kirrchnerista solo fue defendido por la rionegrina María Emilia Soria, pero el reparto equitativo de sillas no logró achicar el avance del Gobierno en la Cámara de Diputados principalmente. Las victorias en la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Salta, Entre Ríos, Neuquén, La Rioja, Corrientes, Chaco, Jujuy y Mendoza dejaron al gobierno con el cómodo número de 107 bancas.