La Gobernadora salió a caminar la Provincia y muestra signos de recuperación. Cambio de estrategia para las generales con formas aggiornadas a la época
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Como no había pasado hasta ahora, la mandataria santacruceña salió a la cancha luego de las elecciones primarias, decidida a caminar la Provincia y a modificar la imagen de su Gobierno. La jugada representa un cambio de estrategia del Ejecutivo, que está afrontando una comunicación diferente con el electorado, en busca de mejorar el rendimiento que tuvo el oficialismo en los comicios de agosto.
La premisa es que lo obtenido en las PASO sea un piso, que sirva como una plataforma de despegue para el crecimiento y recuperación del frente en octubre. Para ello, Alicia Kirchner salió decidida a mostrar los primeros lo-gros de su gestión, en estos casi dos años de mandato, y a marcar una diferencia con los gobiernos anteriores, con críticas y medidas tendientes a modificar el rumbo que se llevó adelante hasta 2015.
Las urnas le enviaron un mensaje a la Gobernadora. Un tercio de la población apoya y está de acuerdo con el ca-mino elegido por el kirchnerismo en la Provincia, pese a las notorias complicaciones que ha tenido la gestión para mantenerse desde los primeros días de asunción. El resto (la gran mayoría) se muestra disconforme, y prefiere alternativas, aunque no necesariamente están representadas por el Gobierno nacional (opción encarnada en la Provincia por el diputado Eduardo Costa), ni por las viejas caras de la política santacruceña, representada por exfuncionarios que buscan su reingreso al poder. Ahí es donde juega sus fichas el Gobierno provincial.
Aguas calmas
La encaminada negociación con la mayoría de los gremios, en pie de guerra desde inicio de 2017, le dieron a la Gobernadora un respiro para poder abocarse a la faceta más política de su función. El acuerdo de financiamiento logrado con Nación a mediados de año fue clave para alivianar las arcas y dar-le capacidad de maniobra a una gestión que asumió hablando de “una provincia quebrada”, y depositó todas las culpas de las deficiencias en ese desequilibrio económico.
Con los maestros en las aulas y sentados a la mesa de negociación, los jubilados decretando el fin del acampe y los estatales en tregua, la calle dejó de ser hostil para el oficialismo y se convirtió en un terreno fértil para salir en busca de la recuperación de los votos perdidos.
“Si bien las cosas no están como me gustaría, después de mucho tiempo de luchar para poder ordenar esta provincia, ya se empiezan a visualizar pequeños pasos que hemos logrado”, expresó días atrás Alicia Kirchner en un acto llevado a cabo en Perito Moreno, con un discurso llamativamente en línea con el Gobierno nacional, basado en la idea de plazos que empiezan a cumplirse con resultados concretos. “Santacruceños de pie que vamos a posicionar a esta provincia”, fue la arenga que propinó, además, en un cambio de postura notorio, donde el foco ya no está puesto en lo que se encontró al asumir, sino en lo que se viene a futuro.
Imagen de austeridad
Algo que el Gobierno se ha preocupado por mostrar las últimas semanas tiene que ver con imprimir una imagen de austeridad. Lejos de los incrementos salariales a funcionarios en épocas críticas y los gastos excesivos en contratación de personal, ahora la gestión está abocada a reducir el gasto y difundirlo.
Por caso, desde finales de 2016, la provincia de Santa Cruz retomó el servicio propio de vuelos sanitarios, alcanzando ya la cifra de 41 vuelos hacia Buenos Aires y superando las 300 horas de vuelo. La recuperación de los aviones oficiales, y del área Aeronáutica de la provincia, significó un ahorro de más de 10 millones de pesos.
En esa línea, desde la Secretaría de Seguridad comandada por Lisandro de la Torre, se dio de baja a 200 policías,
y se inició una investigación sobre 500 más. De la Torre expresó que lo que se hizo fue “reordenar el gasto policial, algo que se pudo haber hecho en gestiones anteriores”, y explicó que se determinó el destino de los fondos y en qué se invertía: “Si iba, efectivamente, al personal policial”.
Alicia tomó nota de las críticas desde adentro y el rechazo reflejado en las urnas, y comenzó un camino distinto pensando en las elecciones generales de octubre. Ayudada por un contexto de estabilidad, muy alejado del escenario de extrema tensión que supo transitar hasta hace unos pocos meses, la Gobernadora busca imprimirle un sello distinto
a la gestión y está dispuesta a cargarse la campaña al hombro.