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Domingo, 26 julio 2026
Argentina
28 de abril de 2011
ENTREVISTA

Nanci Parrilli: Soy de toda la Provincia

En una charla con La Tecla Patagonia, la senadora nacida en San Martín y radicada en Neuquén, recordó anécdotas de su infancia y habló de su hermano Oscar. También de la fórmula que integra con Martín Farizano, y de Sapag

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Compañeros, la conciencia social de la clase trabajadora argentina ha despertado ante los ojos admirados del mundo, que la observa, o con simpatía o con temor”
(Juan Domingo Perón)

El calendario, en la cocina, tenía un enorme ‘53. La Argentina transitaba por la segunda presidencia del General y la selección vencía 3-1 a Inglaterra, con dos goles de Grillo. El Chueco ganaba en Monza, y los Parrilli escribían uno los capítulos más trascendentes de su historia familiar. “¡Se agrandó la familia!”, decían en aquel acogedor paraje de la cordillera neuquina…
La pequeña Nanci María Agustina vino al mundo en San Martín de los Andes, cuando faltaban pocos días para la primavera. Pero no fue mucho lo que estuvo allá: antes del año sus padres pusieron proa a Cipolletti y hacia allí emigraron con ella y con su hermanito mayor, Oscar.

Cuando ya había cumplido los 10 llegó la mudanza hacia el que sería su destino definitivo. Ahora sí, ya estaban en Neuquén capital, y los chicos comenzaban a moldear el carácter y las convicciones que los llevarían a ser lo que son: ella senadora, y él secretario general de la Presidencia.

Nació en la cordillera, pero se crío en la gran ciudad, entonces ¿qué será lo que más le tira? “Soy de toda la provincia”, dice a La Tecla Patagonia mientras camina junto a su esposo con la firme intención de reponer energías, tras un maratónico viaje de campaña que la llevó por varias localidades del interior.

Es domingo, el solcito del mediodía lucha palmo a palmo contra el viento y, por momentos, logra que los primeros fríos del año no peguen con tanto desparpajo. Ella camina, reflexiona y asegura que están dadas las condiciones para que la fórmula que comparte con el intendente radical, Martín Farizano, desplace al MPN de la gobernación.

La senadora kirchnerista va como candidata a vicegobernadora y afirma que el partido provincial -que propone la reelección del gobernador, Jorge Augusto Sapag- evidencia una falta de compromiso con los neuquinos. A continuación, la entrevista.

-¿Cómo está jugando su hermano?
-Oscar está muy metido y apoya, pero las decisiones se están tomando aquí con el conjunto (de los dirigentes). Nosotros pensamos que él es el jefe político de todo el peronismo, porque más allá de que sea mi hermano y de que acá haya diferencias, está trabajando en este proyecto nacional desde 2003, y negar la presencia de un neuquino en la Rosada con semejante misión sería no querernos a nosotros mismos. Me parece que es cuestión de valorizar, y tratar de traer a la provincia los cambios que se hicieron desde la Nación.

-¿Y Oscar tiene proyectos personales para la provincia?
-Eso habría que preguntárselo a él. Sin embargo, lo que le puedo decir es que nosotros somos militantes, y que nuestros proyectos son del conjunto. Sin ir más lejos, yo nunca había pensado en ser senadora, pero Néstor me dio su confianza para que representara a la provincia.
Nosotros hemos militado desde siempre, de hecho, a mi esposo lo conocí a los 18 años en una unidad básica de Bahía Blanca. Estaba estudiando y militaba en la Juventud peronista (JP).

-¿Cómo es su relación con la Presidenta?
-Con Cristina tengo una relación cordial, pero no soy amiga íntima. Compartimos reuniones institucionales y tenemos un trato fraterno, pero no es una relación de amistad.

-¿Hablaron sobre la realidad política de Neuquén?
-No se habló directamente del tema. Nosotros consideramos que ella tiene un peso muy importante y que somos los neuquinos los que tenemos que demostrarle que estamos defendiendo el proyecto nacional. A mí me parece que a veces se habla mucho de eso del apoyo, pero no hay que olvidar que ella está conservando un equilibrio muy importante porque tiene la misión de llevar el país adelante.

-La pregunta es por la sintonía que Sapag ha mostrado con la Presidenta…
-Aquí tiene razón (el diputado Ariel) Kogan. Lo de Sapag es un oportunismo político. A nosotros nos parece bien que el gobierno provincial tenga una relación madura con la Nación, ya que nos beneficia a todos. Pero no quiere decir que forme parte del proyecto porque una cosa es lo que predica y otra lo que ocurre en la provincia.

-¿Cómo calificaría entonces al gobierno de Sapag?
-Ha tenido buen diálogo, pero es evidente que en la provincia falta gestión. Se repiten los lineamientos del gobierno anterior (el de Sobisch). Es cierto que hay un cambio en el discurso y que este ha dejado de ser agresivo, pero falta presencia del gobierno en todas las regiones y falta compromiso con la gente.

-¿Qué es lo primero que harán si son gobierno?
-Esperamos que nuestro triunfo sea una bisagra a nivel provincial. Vamos a transformar la matriz productiva y la distribución de la riqueza. Tenemos que recuperar lo que fue el sistema de salud, el sistema educativo, la igualdad de oportunidades. Tenemos que solucionar los problemas que hoy existen, para hacer que todos los neuquinos tengan servicios de cloacas, agua, gas… Tenemos que explotar el turismo.

El fin de semana estuvimos en el interior y vimos que está totalmente descuidado, le cuento: hay 60 niños que tienen que recorrer 57 kilómetros de tierra para ir a una escuela nocturna. Tienen entre 13 y 14 años y regresan a sus hogares entre las 2 y las 3 de la madrugada, con el agravante de que en El Sauce hay una escuela abandonada, que se cerró pero podría abrirse como secundaria. Estas son cosas que nos preocupan mucho, porque evidencian la falta de gestión y de compromiso.

La infancia

“¿Qué recuerdo de aquellos años?”, repregunta y se larga a contar: “Una ciudad chica y una infancia y adolescencia muy compartida con compañeros”.
“Recuerdo cuando viajábamos con la escuela a otras localidades y el orgullo que sentíamos por tener un buen sistema de salud pública. Era una sociedad en la que todos tenían trabajo y en la que estaban mezcladas las clases sociales. Me acuerdo como si fuera hoy de la despedida de los chicos de cuatro año a los de quinto, en el Club Pacífico”.

“Ahora, en cambio, hay disparidad social y diferencias entre las escuelas públicas y las privadas”, concluyó. Parte de su infancia y adolescencia las vivió bajo gobiernos de Don Felipe Sapag, un hombre que dejó una huella de la que -según Parrilli y Farizano- se apartaron tanto su sobrino, el gobernador Jorge Augusto, como el MPN en general.

Nota completa en la revista La Tecla Patagonia nº 37

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