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Argentina
21 de abril de 2011
PASCUAS EN NEUQUÉN

Un profundo examen de conciencia

El obispo Melani dijo que eso es lo que tendría que hacer la clase política, si es que son ciertos los rumores sobre la instigación a la toma de terrenos. “No se puede utilizar a las personas para obtener más votos”, aseveró

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Dejen abiertas las puertas de la Catedral, que alguien vendrá a refugiarse”. Tan escueta como contundente, la frase de Don Jaime de Nevares les da la bienvenida a quienes se acercan al templo mayor de Neuquén.

“Don Jaime”, como se lo recuerda por estos pagos, fue mucho más que el primer obispo de la provincia. Fue un férreo defensor de los derechos humanos, de los trabajadores y de los necesitados. Fue un cura valiente y lleno de amor que se convirtió en figura emblemática.

Por si alguien no ha oído hablar de él, alcanzará con decir que cuando pronunció esas palabras contemplaba la noche del 23 de marzo de 1976 y temía por la suerte que podían llegar a correr los perseguidos por la dictadura militar que estaba por irrumpir. Advertía de alguna manera lo que estaba por pasar y expresaba preocupación por ello. El cura, el amigo, murió el 19 de mayo de 1995 en una humilde vivienda del barrio Parque industrial y sus restos descansan en la Catedral…

La realidad hoy
La obra de Don Jaime es permanentemente recordada por el actual obispo de la diócesis neuquina, monseñor Marcelo Melani, quien en diálogo con La Tecla Patagonia no sólo se refirió a él, sino también a las Pascuas, a la realidad social de la provincia y a las tomas de terrenos que se sucedieron en la ciudad capital.

-¿La Semana Santa puede ser un llamado a la reflexión para la clase dirigente?
-Creo que sí. Normalmente es un llamado para todos, pero más puede serlo para quienes tienen alguna responsabilidad dentro de la sociedad. Este año los obispos de la Patagonia hemos invitado a mirar la vida en su plenitud (…) desde su nacimiento natural hasta el último momento, y si hay quienes tienen que sentirse convocados a mirar la Pascua como un momento de reflexión sobre la vida, son justamente los que tienen el compromiso de hacer que la vida de todos, en particular la de los más pobres, sea plenamente salvaguardada.

-¿Cómo ve la situación que se ha dado con la toma de terrenos, especialmente en Neuquén capital?
-Mire, la toma es el último producto de varias cosas, es el resultado final de un montón de otros elementos. Hay miles de razones por las cuales se dan, pero las que habitualmente se indican son dos, y muy distintas entre sí. La primera, es decir, la falta de viviendas, es la más grave y la sociedad tiene que aportar un remedio. Parece una paradoja que en una provincia como Neuquén que tiene una extensión de casi 100 mil kilómetros cuadrados y donde somos menos de 600 mil personas, no haya tierras donde una familia pueda edificar su vivienda. Hemos tenido muchos años de falta de construcción en ámbitos populares, y entonces los riesgos de que aparezcan tomas se multiplican. Además, los terrenos que son posibles hoy en día quedan muy lejos del centro, donde en cambio hay posibilidades de trabajar.La otra razón que se esgrime frecuentemente es que las tomas son armadas a propósito para hacerle la vida imposible a algún funcionario.

Entonces se arma una toma sobre las tierras municipales para que la Municipalidad tenga problemas, o se arma una toma sobre un terreno provincial para que la provincia tenga ese problema, y ahí sí que si eso fuera verdad todos los funcionarios tendrían que hacer un profundo examen de conciencia porque no se pueden utilizar las necesidades de los demás para obtener un rédito político o un rédito partidario, electoralista o como quiera llamarse.

No se puede utilizar a las personas para tener más votos en las elecciones. A las personas hay que respetarlas en su dignidad. No se puede impulsar, invitar u obligarlas a hacer cosas que se sabe son ilegales y permiten obtener alguna ventaja.
Las ventajas hay que conseguirlas lícitamente. De eso se habla mucho, pero después, al final, nunca se alcanza a saber la realidad. Ojalá que haya alguien que de verdad pueda decir “tal persona me obligó a hacer esa toma o nos organizó para hacer esa toma”, y así poder ir desentrañando esta maraña.

-¿Ve mucha disparidad social en Neuquén?
-Sí, ciertamente. La brecha entre los más ricos y los más pobres no ha disminuido. En algún momento ha aumentado, después se ha estancado, pero la brecha aún existe y según algunos datos que yo he leído, el 10 por ciento de los más ricos tiene un 40% más que los más pobres. La brecha es muy grande todavía.

-¿Considera que es muy difícil revertirlo?
-Difícil es ciertamente, pero imposible no. Lamentablemente hay un sector de pobres al que se llama pobres estructurales, que ya ha quedado en una situación que es tremendamente difícil de superar.

-¿Qué hay de cierto sobre su retiro?
-De eso no quiero hablar más, el día que aparezca la cosa sí… Es una cosa normal de la Iglesia.

-¿Ya inició el trámite en la Santa Sede?
-Todavía no, todavía me faltan varios meses. Esto se originó en una contestación que yo di rápido (a la prensa) el otro día estando en la calle, y no quiero hablar más del asunto. Pero le aseguro que en el momento oportuno voy a hablar como lo hice siempre con todo lo que me han preguntado.
Además, para qué voy a estar anticipando cosas que (como las jubilaciones) entran dentro de la normalidad de la Iglesia.

-¿Nota un mayor apego a la figura de Jaime de Nevares?
-Bueno, los 50 años de la diócesis (se cumplen este año) han hecho que muchos vuelvan a recordarlo.
La otra vez hablaba con un señor que me decía: “Yo recuerdo perfectamente cuando fuimos al puente a recibir a Don Jaime” (en su llegada a Neuquén)… Pero bueno, son esos hechos que uno ha vivido, que quizá en ese momento le dio importancia, luego se los olvidó y ahora de repente vuelven a la memoria.Lo cierto es que la figura de Don Jaime ha marcado fuertemente no sólo la identidad de la Iglesia, sino la de toda la provincia, y al cumplirse 50 años de su llegada el recuerdo se ha hecho más fuerte. Ojalá sirva para que asumamos los principios con los que él ha vivido y los valores por los cuales ha trabajado.

-El cartel que colocaron la puerta de la Catedral recuerda la forma en la que el Obispado neuquino contuvo a las víctimas del terrorismo de Estado...
-Sí, es interesante hacer un estudio sobre las cartas que la diócesis tiene de los familiares que le escribían a él pidiendo su intervención y que algunos de ellos después le agradecían porque esa intervención había tenido algún efecto.
Los sacerdotes más memoriosos recuerdan que al principio él había escrito una carta que quería multiplicar y enviarles a todos.
La escribió pero nunca salió, porque cuando empezó a firmarla dijo: “No puede ser, yo tengo que contestarle a cada uno personalmente”. Y ahora el problema nuestro es que esas contestaciones las hizo a mano, las hizo personalmente él, y no nos quedó ninguna copia. Quisiéramos poder pedirles a los que tengan alguna carta firmada por De Nevares que nos faciliten una copia para hacer un archivo y poder tener en claro cuáles eran los principios, las afirmaciones y las palabras que él usaba para poder acompañar el dolor de tantas personas. También hay un montón de cartas de conscriptos que le agradecieron a Jaime la ayuda que él les dio y la forma en que los atendía, porque lo importante para él era la gente, los hijos de Dios.

Nota completa en la revista La Tecla Patagonia Nº 36.

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