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Domingo, 26 julio 2026
Argentina
24 de febrero de 2011
JORGE SAPAG

Con el camino despejado: va por la reelección

Aplastó a Jorge Sobisch en la interna del MPN y se quedó con todo, salvo la presidencia del partido. Los desafíos que vienen de aquí en más y un par de preguntas que inquietan.

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La madrugada en el vip de Bloke con el Gobernador de Neuquén, los ministros y los top de la Azul alzando sus copas por el triunfo ya es una postal. Sin dudas, la más feliz de los últimos tiempos. Pero postal al fin, y a ella le seguirán muchas otras.
Acaso no es difícil imaginar a un Sapag -liberado ya del éxtasis triunfalista- lanzándoles a los suyos un par de reproches algo difíciles de gambetear: ¿cómo se hizo público lo de Gaitán?, el funcionario del video hot. ¿Por qué nadie contuvo a Luscher?, el subsecretario de Cultura que presentó su renuncia 48 horas antes de la interna en la que se jugaba su futuro político…

En fin, cuestiones sobre las que cualquier gabinete ensayaría una autocrítica, aún después de una aplastante victoria.
Sin vueltas, aplastante. Así fue el triunfo de la lista Azul (63%) por sobre la Blanca (36%), cuyo precandidato -Jorge Omar Sobisch- admitió su derrota en tiempo récord.

La gestión
Feliz y con el camino libre hacia la lucha por su reelección, el Goberna-dor hizo su lectura: “Fue un plebiscito de nuestra gestión”, dijo en una improvisada conferencia de prensa, antes de trepar al escenario que los azules habían montado en el patio externo de aquel boliche bailable.

“¿Canto una para el Bigote?”, le preguntó una improvisada vocalista a la que le había permitido subir. “No, ya pasó, ya ganamos, ya está”, dijo el mandatario y con tono conciliador agregó: “De ahora en más la Junta de Gobierno tiene que trabajar de la mano con la Convención”.Ambos son órganos del Movimiento Popular Neuquino (MPN). El primero está en manos de Sobisch -quien además preside el partido- y el otro lo domina la Azul.

Claro que -con la derrota atravesada en la garganta- Sobisch también dijo lo suyo: “Voy a acompañar al ganador para que volvamos a ganar las elecciones”. El tiempo dirá cómo se acomodarán las piezas, si es que en realidad se acomodan.
A juzgar por el poder que Sapag acumula dentro del partido, más que líder parece un emperador (¡Jorge Augusto!, hasta suena bien). Domina a los intendentes, que le han garantizado triunfos en localidades como San Martín de Los Andes y Senillosa. Sus estructuras también prevalecieron en aquellas ciudades que el MPN se promete recuperar (como Centenario, Plaza Huincul o la mismísima Neuquén) y hasta ganó en Buta Ranquil, cuyo jefe comunal, Gabriel Barros, fue en la lista de Sobisch.

Se quedó con la lista de diputados y se quedó prácticamente con todo, salvo con la titularidad del partido, a la que sus delfines ya le echaron el ojo. ¿Será capaz de dejar en manos del Bigote un organismo que le ha sacado más de una cana? Mmmmm, sería raro ¿no? Quizá se incline por escuchar a los que (con el manual bajo el brazo) le piden que vaya por más.
Por lo pronto, puertas adentro la dialéctica pro entendimiento cayó muy bien. Sin ir más lejos, el referente del sector Celeste y precandidato a intendente de Neuquén, José Brillo, consideró “inteligente” buscar la fortaleza interna de cara a las generales.

Son muchos los que comparten esa línea de pensamiento. Y aunque se sabe que no hay que contar los pollitos antes de que nazcan, la dirigencia ve a Sapag con el camino liberado hacia su reelección. En el partido hacen varias lecturas, entre ellas, la siguiente: los 60 mil y pico de votos de Sapag, más los 34.500 que sacó Sobisch, suman unos 95 mil, mientras que en su interna con el “Pechi” Quiroga, Farizano -precandidato radical a la gobernación- sumó apenas 2.734 votos y sólo ganó por cien.

Es cierto que fueron distintas circunstancias, distintos escenarios y distintos ingredientes, pero en el MPN festejan la cantidad de votos (más aún los independientes) y confían en que, con el Bigote fuera de carrera, los votos se encaminarán hacia su cauce natural.

El sapagismo ha ganado calma. Y no sucede lo mismo con Farizano, quien todavía debe resolver una serie de cuestiones en la alianza opositora en la convergen el PJ, UNE y otros partidos.

Mientras Sapag tiene sus asuntos resueltos y hasta ha sabido ganarse la simpatía del Gobierno nacional, cuya Presidenta lo llamó para felicitarlo por la victoria, Farizano espera y desespera.

Sin embargo, la lectura optimista no es la única que anda dando vueltas por Neuquén. También está la de la diputada Paula Sánchez (Proyecto Sur) que esto dijo a La Tecla Patagonia: “No fue un triunfo de Sapag, sino una derrota de Sobisch. La gente fue a votar para que el candidato no sea Sobisch” y es por eso que “los votos independientes no deben considerarse votos del MPN”.

En su horizonte cercano, el flamante candidato a la gobernación puede ver los comicios de Cutral Có, Plaza Huincul y Chos Malal, para los que el MPN tendrá que elegir candidatos. Sin necesidad de esforzarse, también puede ver los reclamos gremiales que se vienen y -un poquito más allá- la inminente demanda de aquellos que pusieron el hombro por él.
Es aquí donde se verá cómo les paga a los intendentes que ya se han lanzado en busca de su reelección. Un caso al que no habrá que perderle pisada es, quizá, el de Villa El Chocón, donde la Azul sumó 451 votos contra apenas 91 de la Blanca. El jefe comunal Nicolás Di Fonzo, que tanto trabajó para eso, tiene su propia internilla con un viejo conocido de la zona: el también sapagista y ex intendente, José Luis Mazzone, quien se escuda bajo el ala protectora del ministro de Desarrollo Territorial, Leandro Bertoya.

Fortalecido
Tal vez también deberá escuchar algunos pedidos de recursos (nada que no haya escuchado antes) y más adelante deberá comenzar a ocuparse de su línea sucesoria, y a preguntarse por qué no preservó a la vicegobernadora, Ana Pechen, quien en caso de acceder a un nuevo mandato no podrá presentarse como candidata a la gobernación.

La gestión del gobernador Jorge Sapag ha logrado un contundente e irrefutable respaldado que le dará impulso para avanzar tanto en sus políticas internas como en su relación con Balcarce 50. Las urnas le dieron el visto bueno a su modelo y alentaron la continuidad de su gestión. Está fortalecido. Pero no por eso debería desentenderse de asuntos tan urticantes como los que hacen a la entrega de terrenos fiscales.

Una vez que se aquieten las aguas volverán las suspicacias sobre los beneficios para los amigos del poder y las supuestas relaciones con su rival Jorge Sobisch: “Los separa el partido, pero los unen los negocios”, dijo el diputado Rodolfo Canini (MUN) en actitud desafiante.
Pero el triunfo ha sido a todas luces demoledor y sin dudas merecía aquel brindis, en el vip.

Nota completa en la revista Nº 28 de La Tecla Patagonia

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