10 de noviembre de 2016
NEUQUÉN
Malestar en la Legislatura pone en peligro la Reforma política
El financiamiento, el sistema de votación y la eliminación de las colectoras en debate para conseguir el apoyo de aliados para lograr la aprobación este año

Si bien fue prometida por el Gobernador a principio de año, y el Vice se comprometió hace solo semanas a sacarla antes de fin de año, la reforma política está empantanada en la Legislatura. El sistema de voto, el financiamiento de los partido y la quita de colectoras dividen aguas dentro de los aliados a lo que se suma el pedido de inclusión de las PASO y los balotage de los que se agarra un sector de la oposición para no acompañar la reforma.
“Esta reforma no reforma nada”, sostiene un opositor acérrimo. Hoy al oficialismo le está costando conseguir los votos necesarios para sacar el tan ansiado paquete de leyes que afectará el sistema electoral.
El mayor problema que tiene el MPN es convencer a los aliados, los de siempre y los ocasionales, para sumar sus voluntades y que apoyen el proyecto que mandó el ejecutivo. El primer punto de conflicto fue las colectoras y las candidaturas testimoniales. Varios de esos aliados llegaron a la Cámara gracias a ir colgados en una lista espejo que también ayudó a Gutiérrez a llegar a la Gobernación. Sin embargo, en este tema no parece hacer flexibilización.
El sistema de votación es otro de los conflictos. El presidente del bloque oficialista, Mario Pilatti contó que consideran modificar el sistema para que pueda utilizarse una boleta electrónica con un respaldo en papel. Sin embargo, lo tiempos se acortan y mucho dependerá de lo que pase en Nación y que le pida el Gobierno a la provincia.
El tercer punto en discordia es el financiamiento. No es clara para algunos, la propuesta del Ejecutivo. Un sector de la oposición la rechazó de plano porque aseguran que beneficia a los partidos más grandes.
En este sentido, el oficialismo cuenta votos, sabe que tendrá una porción importante del Cuerpo en contra y buscará el número necesario para llevar la discusión al recinto y aprobar la reforma aunque sea por la mínima diferencia.