6 de octubre de 2016
SALUD
Los tres errores más frecuentes en el cuidado de la vista
La automedicación, el mal uso de los anteojos, y la demora en la consulta al oftalmólogo son algunas de las causas más comunes por las que se puede dañar la visión.

La conjuntivitis es el término más utilizado para describir la inflamación de la conjuntiva, es decir, la membrana que cubre la parte interior de los párpados y la parte blanca del ojo. Puede ser causada por un virus (por ejemplo el adenovirus), una infección bacteriana, alergias o irritantes del medio ambiente.
"Suele ser una enfermedad subestimada por muchos que desconocen las complicaciones que puede acarrear, de no recurrir a un especialista", cuenta el Dr. Pablo Wainberg, Jefe de Servicio de oftalmología de Swiss Medical Center y agrega: "Hay quienes comparten la medicación, lo cual no es bueno porque favorece los contagios·.
Una de las consecuencias más graves es una queratitis, por la que no sólo se afecta a la conjuntiva sino también a la córnea; otra de las complicaciones es la formación de membranas en la conjuntiva que impiden o retrasan la curación y el acceso de medicación a la conjuntiva y que pueden dejar cicatrices conjuntivales y ojo seco como efecto secundario.
Otra de las cuestiones en que no se repara la salud de la visión es con la compra de lentes. "Algunas personas tienen la mala costumbre de comprar anteojos en farmacias, quioscos o puestos callejeros. En general, dichas personas desconocen cuál es la graduación que necesitan; prueban varios lentes y si alguno les queda bien, lo compran. Además, tampoco conocen la patología de base que les está causando dificultades para ver", estima Wainberg.
Por último, la carencia de control durante la niñez, puede ocasionar problemas visuales mayores en un futuro. En este sentido, el especialista explica que "Los chicos a diferencia de los adultos no manifiestan claramente qué les sucede porque, en la mayoría de los casos, lo desconocen o creen que su visión es normal". De allí la importancia de que visite al oftalmólogo durante los primeros meses de vida y a los 5 años, y luego, visitas intermedias según el criterio del profesional.
"Cuanto más temprano se comience el tratamiento, mayor efectividad tendrá en la recuperación de la visión. Cuidar los ojos es sumamente importante, ya que la visión es una bendición", concluyó Wainberg.