27 de enero de 2011
INFORME
El juego de las primeras damas patagónicas
Las esposas de los gobernadores tienen en común la particularidad de no exponerse demasiado en la vida pública, aunque en varios casos esta situación cambió radicalmente. Qué hacen, a qué se dedican, cuál es el rol que ocupan al lado de sus maridos
La primera dama no es elegida por el voto popular, por lo cual no tiene funciones y responsabilidades predeterminadas. De la misma forma que no es poseedora de algún tipo de poder especial o autoridad sobre otras personas. Pero en general y en cierta forma, deben cumplir con determinadas funciones denominadas protocolares, como acompañar a sus esposos a los viajes que deben realizar en el marco de sus funciones, de la misma forma que asistir a recepciones o actos oficiales que determinen la agenda de, en este caso, el Gobernador. Igualmente, hay una actividad que en general caracteriza a la “función” de la primera dama que está directamente relacionada a la participación activa en determinadas instituciones de gobierno que son de índole benéfica o social. Pero, además, con el paso de los años, esta actividad les dio la posibilidad a las esposas de los funcionarios públicos de acceder a diferentes cargos dentro de la política, claro, que siempre y cuando fuera el deseo de la primera dama. Ahora, qué sucede en el caso de las esposas de los gobernadores de la Patagonia. Qué hacen, a qué se dedican, si cumplen con algunas de las funciones mencionadas con anterioridad. Cuál es el perfil de las primeras damas patagónicas, acompañan a sus esposos en su carrera política de una forma activa o pasiva, les interesa el mundo de la política, les interesa tener una vida pública o prefieren el bajo perfil y resguardarse en el seno de su familia. Veamos.
Raquel Di Perna. La esposa de Das Neves pasó de perfil bajo a primera dama
La esposa del gobernador Mario Das Neves, Raquel Di Perna, es una mujer de perfil bajo que no se caracterizaba por llamar la atención con sus movimientos.
La única vez que se supo “que tenía voz” fue cuando en una radio chubutense se le quiso endilgar el mote de “consumista de zapatos”, cosa que la misma Raquel desmintió de la mano de su marido y el aparato de prensa de la provincia. La esposa de Das Neves es una mujer callada y con aspecto sumiso, pero que con su título de licenciada en Bioquímica supo ser el sostén de la familia cuando en los ‘90 su esposo atravesaba un mal momento político, según comentaron allegados a Fontana 50. Cuando su nombre volvió a resonar en la esfera política, la primera dama chubutense reconoció que “se puede ayudar de muchas maneras y no es necesario un cargo público para ayudar a la gente. Yo de hecho soy bioquímica, tengo una formación social, si hice esa carrera es porque básicamente me interesa la gente” y agregó que “si algún psicólogo analiza por qué elegí Bioquímica y no Medicina, quizás porque me gustaba un poquito más estar atrás y no adelante, tengo un perfil bajo porque me gusta tenerlo, me siento cómoda de esa manera”. Además, es una mujer que ama las plantas y las flores, a tal punto que ella misma se encargó en los primeros años de la gestión de su marido de conservar, limpiar, regar y cuidar el jardín de la Residencia del Gobernador, por más que para ello había una persona designada. Pero ahora, Di Perna parece tener la intención de abandonar el anonimato definitivamente, ya que su marido la propuso como primera diputada provincial para las elecciones generales que se llevarán a cabo el próximo 20 de marzo. En lo que muchos denominaron una jugada magistral, el Gobernador salió a marcar la cancha y posicionó en el escenario político a la dirigente de mejor imagen positiva en la provincia, que no es otra que su señora y aliada Raquel Di Perna, acarreando así la exposición pública y de un día para el otro transformándose en su sombra. Así, acto a donde va Das Neves, está ella también. “Es que hay que mostrar a los candidatos”, defienden desde el círculo íntimo del Gobernador.
Marta Susana Sánchez. Acordaron en familia alejarse de la exposición pública
Marta Susana Sánchez es la primera dama de Río Negro y, a decir verdad, muy poco se sabe de su persona ya que de común acuerdo con su familia han decido llevar adelante una vida alejada de la exposición pública, algo a lo que generalmente está sujeta la esposa del Gobernador. De hecho, no parece coincidencia que la familia haya preferido quedarse en la ciudad de General Roca para continuar con sus actividades cotidianas y no trasladarse a Viedma, donde el jefe de familia lleva adelante las tareas de su gestión. Así, desde que su marido irrumpió en el mundo de la política en 1983, primero como Intendente roquense y luego como mandatario provincial, el rol de Marta ha sido el de acompañarlo pero sin ningún tipo de intervención en ésta. A tal punto que ni siquiera concurre a los actos públicos que el ejercicio del poder le demanda a su marido, sólo lo ha hecho el día que asumió su primer período como Gobernador de la provincia, y no así a la asunción de su segundo mandato. Pero en un punto, la esposa de Miguel Saiz sí adhirió al protocolo de las primeras damas, que tiene que ver con desarrollar tareas asistenciales y de cooperación, ya que desde hace años colabora con una entidad no gubernamental que brinda atención a personas con capacidades diferentes. Así, la primera dama rionegrina en los años que su esposo lleva en el poder no hizo más que resguardar a su familia, como misión primera, sin dejarse seducir por la posibilidad de surgir en el mundo de la política, como sí sucedió en otros casos.
Carolina Lanusse. Está fuera del ámbito político, pero aconseja a su marido
La primera dama neuquina, Carolina Inés Lanusse, si bien viene de una familia con gran trascendencia política debido a que es la nieta del ex presidente de la Nación Alejandro Agustín Lanusse, no optó por seguir los pasos de su abuelo, sino todo lo contrario.
Desde muy joven mostró una gran pasión por los deportes, tal es así que se convirtió en instructora de esquí, actividad que practica con frecuencia. Juega al tenis y, generalmente, compite en los denominados maratones aventura, a los que en varias oportunidades la acompañó su esposo Jorge Sapag. Además, todas las tardes la pareja suele compartir largas caminatas por los jardines de la residencia de la Gobernación a orillas del río Limay, a las cuales se suma el hijo de Lola y la mascota de la familia, un perro labrador.
Carolina, más conocida como “Lola” estudió para azafata y ejerció la profesión durante algunos años, y fue mediante esta actividad que conoció a su primer pareja y padre del pequeño hijo de 10 años, Nicolás. Es una mujer de muy bajo perfil, pero muy temperamental.
A pesar de la diferencia de edad que se lleva con Jorge Sapag, 21 años, allegados al Gobernador cuentan por lo bajo que “antes de tomar cualquier decisión de envergadura consulta con su esposa”. Además, quienes la conocen dicen que Lola más allá de estar fuera de la política “es una buena consejera” en el tema. Asimismo, es la persona que controla la agenda del mandatario neuquino, y que lo acompaña a cada acto oficial que debe encabezar, ya sea en la capital neuquina o en diferentes localidades del interior de la provincia.
Pero las actividades de la primera dama no terminan ahí, también es empresaria, ya que es dueña de la empresa “Pléyades SRL”, que tiene a cargo la administración del exclusivo complejo hotelero “Antares Patagonia”, en la ciudad de San Martín de los Andes, donde pasa varios días a la semana.
Blanca Blanco. Es diputada y primera dama, pero se siente una "persona común"
Nacida en una familia de trabajadores petroleros, Blanca Adelina Mafalda Blanco intentó conservar su bajo perfil aún después de que el destino la convirtió en la primera dama de la provincia de Santa Cruz. Es cierto que su grado de exposición pública se vio radicalmente alterado. Pero venía logrando su cometido hasta que irrumpió la era de las testimoniales, y su marido la ubicó segunda en la lista de candidatos a diputados nacionales.
El Gobernador pateó el tablero, movió la dama y salió a revalidar su caudal de votos. Pero el resultado se reveló catastrófico: la oposición ganó por escaso margen y, aunque había quedado afuera, Blanca viajó al Congreso gracias a la renuncia de quien había sido el candidato en primer lugar, Fernando Cotillo.
Más allá de la derrota, 2009 no le resultó tan malo, ya que viajó a Buenos Aires con la última materia aprobada. Sí, efectivamente. Durante el fragor de la campaña, la señora de Peralta se convirtió en la doctora Blanco.
Ahora tiene una banca, pero también posee detractores. Tantos que varios de sus colegas aseguran que su tarea es bastante pobre: escasa participación en las comisiones y el recinto durante la primera etapa; y un repunte desde que comenzó a instalarse el clima electoral.
“He tratado de ser una buena compañera de trabajo y una buena persona”, sostuvo alguna vez esta legisladora que se autodefine como una persona “común”. Pero hasta hace poco no era muy común encontrársela en las comisiones de Energía o Minería.
Entre sus proyectos de ley se destaca uno en el que propuso establecer “un reembolso adicional a las exportaciones por el término de diez años (…) para todo producto de origen patagónico”.
La iniciativa entiende por patagónica, a “toda manufactura de origen industrial, agropecuario, forestal, pesquero e ictiocola producida al sur del río Colorado”.
En otra iniciativa propuso declarar capital nacional del carbón a la ciudad de Río Turbio, y en una tercera, pidió que el Ejecutivo Nacional declarase de interés cultural al Festival infantil folclórico patagónico Cañadón León. Se sabe que vivió en Río Gallegos y que antes de alcanzar la mayo-ría de edad, emigró del país por cuestiones personales. De regreso, trabajó en Diputa-dos y en la Caja de Servicios Sociales. Suele vérsela sonriente, pero aquellos que la conocen deslizan que su carácter es un poco fuerte.
Nota completa en Nº 24 de La Tecla Patagonia.