27 de enero de 2011
ENTREVISTA
La mujer que va por la gobernación
Paula Sanchez es la candidata de Proyecto Sur. Dijo: "Creemos que en estos seis mese podemos y vamos a ser la primera fuerza de la oposición". Critica a Sapag, a la UCR y al PJ por no dar respuestas a la sociedad y ser funcionales al Gobierno
Confiada en que logrará ser la tercera fuerza en las próximas elecciones de la provincia del Neuquén, Paula Sánchez, candidata a gobernadora por el Movimiento Proyecto Sur, ya comenzó su campaña. Lleva consigo tres años de gestión en la Legislatura y un intenso trabajo en defensa de los derechos de la mujer. Uno de los puntos que más le reconocen es que junto a su fuerza política, protagonizó denuncias por irregularidades y sospechas de corrupción contra funcionarios provinciales y la gestión en general.
A casi dos meses de haber lanzando su candidatura, conversó con La Tecla Patagonia sobre la implicancia de ser la única mujer
-hasta ahora- que disputará el gobierno provincial el próximo año; sobre su pasado político y las alianzas -ya hoy desarmadas- con el kirchnerismo y la coalición que actualmente gobierna la ciudad de Neuquén.
-¿Qué escenario imaginás para Proyecto Sur en la provincia para 2011?
-Creemos que en estos seis meses podemos y vamos a ser la primera fuerza de la oposición y desde allí vamos a disputar el gobierno de la provincia de Neuquén.
-¿Cómo ve el futuro en la provincia?
-En términos políticos creo que hay una crisis del MPN que se viene dando hace varios años y que se ha traducido en la cantidad de votos. Si bien sigue ganando las elecciones, le cuesta cada vez más. Su caudal de votos es menor y ha perdido las principales intendencias de la provincia. El modelo económico que plantea el MPN está absolutamente agotado y no da respuestas al conjunto de la sociedad.
-¿Creés que el gobierno de Sapag fue una profundización del modelo sobischista pese a que hoy ellos se diferencian en una elección interna?
-En los rasgos centrales, sí. Su política de alianza con las petroleras no varió en lo más mínimo. Es más, creo que ni Sobisch podría haber hecho mejor la renegociación de los contratos petroleros de lo que la hizo Sapag en términos de la entrega que significó para la provincia. Hay un camino que se ha trazado en los últimos tres años que no es nada distinto a lo que ha hecho Sobisch; con un disfraz más democrático, de mayor tolerancia, con una apertura al diálogo o, por lo menos, es lo que intentan mostrar. Pero en el fondo, creo que encarnan el mismo proyecto de provincia.
-¿Bajo este contexto se puede modificar la forma de hacer política?
-Creemos que sí, estamos convencidos de que hay vastos sectores de la sociedad que esperan un cambio. No sólo en la lógica de hacer política, sino también y, fundamentalmente, en el proyecto de provincia que se plantea. Farizano no ha cuestionado en términos generales ninguno de los rasgos centrales que ha tenido el gobierno del MPN, ni con la renegociación de los contratos petroleros ni en términos de la redistribución de la riqueza. Los intendentes de la UCR y el PJ también fueron absolutamente funcionales a la renegociación de esos contratos. Renegociación que más allá de la publicidad mentirosa de Jorge Sapag -en términos de cuántas fueron las obras de inversión-, no tuvo una llegada plena a la resolución de los problemas más acuciantes de nuestra sociedad, como son la cuestión de la salud y la habitacional, y ni hablar de la cuestión educativa. Si a tres años de renegociar los contratos la ciudad de Neuquén sigue teniendo los mismos problemas de agua, recurrentemente desde hace diez años, es porque efectivamente todo lo que se dice que se hizo en obras de inversión es mentira. Por ejemplo, el Estado provincial soberano del manejo de la renta hidrocarburífera es una de nuestras primeras premisas. Y debe haber, de la mano de la soberanía, un control férreo de la estación racional con la preservación del medio ambiente, que hoy no se da. Hoy, las empresas petroleras y subcontratistas deben generar entre 7 mil y 8 mil puestos de trabajo, 10 mil quizás; en una provincia que tiene 600 mil habitantes. Realmente no derrama toda la riqueza que se llevan las empresas petroleras de la provincia. El estado boliviano se queda con el 82% de la ganancia de lo extraído y el 18% se lo distribuyen las empresas. Y éstas no se fueron de Bolivia, zapatearon, patalearon un poco pero, finalmente, siguen realizando su actividad en Bolivia.
-¿Creés que juega un papel importante o va a tener mayor incidencia el hecho de que seas la candidata mujer?
-Por supuesto, le da una impronta distinta. Creo que puede darse con las mujeres que no nos masculinizamos en nuestra forma de hacer política, porque también puede ser que una mujer para poder sobrevivir en el mundo de la política se masculinice. ¿Qué es masculinizarse? Es estar bajo la pata de una referencia masculina o asumir actitudes masculinas en la disputa política. Y lo hemos vivido con Mercedes Lamarca por ejemplo, cuando ella fue candidata a concejal en 2009; creo que nosotros logramos darle otra impronta al debate político.
-¿Cuáles son las propuestas de Proyecto Sur para la provincia, además de la renta petrolera? ¿Pueden hacerse de forma independiente al Gobierno nacional?
-El primer punto es la apropiación de la renta petrolera, que se puede hacer independiente del Gobierno nacional. Sin ir más lejos, gracias a la firmeza de los sectores opositores -en su momento al sobischismo-, la Constitución Provincial se mantuvo intacta en su prohibición de concesionar la explotación hidrocarburífera en manos privadas. Por ello, habrá que revisar todos los contratos firmados en 2008, revisar su inconstitucionalidad para poder avanzar en la recuperación de la renta petrolera. Transformar eso implica transformar la matriz económica de la provincia del Neuquén; fortalecer otras áreas del desarrollo productivo en la provincia que tengan un sentido social. No creo que tengamos que salir de un modelo petrolero para entrar en uno agropecuario basado en la alianza con los grandes pulles sojeros, como pretende Jorge Sapag.
-En cuanto a la política de género ¿qué proponen seguir haciendo?
-En Neuquén, a once años de sancionada la ley 2.212, todavía hay policías que la desconocen y que ejercen un maltrato hacia las mujeres que van a las comisarías a denunciar violencia doméstica. Es inadmisible que la provincia no haya adherido a la ley nacional para erradicar, prevenir y sancionar la violencia contra las mujeres. No se adhirió a una ley nacional ni se creó un programa provincial de prevención, sanción y erradicación de violencia de género. No alcanza con la ley 2.212. Once años después, hay una redefinición del concepto de violencia. La violencia no sólo se ejerce en el ámbito de la casa ni es solamente violencia física. La violencia de la que es víctima la mujer lo es en todos los ámbitos en donde desarrolla su vida y tiene que ser protegida contra todas esas formas de violencia.
Nota completa en el Nº 24 de La Tecla Patagonia.