22 de diciembre de 2010
CHUBUT
Las ideas no se matan, ¿se copian?
En 2008, el ARI presentó un proyecto para combatir el hábito de fumar. Fue cajoneado y ahora, el oficialismo presentó uno que tiene párrafos clonados. El autor del primero, el legislador Fernando Urbano, denunció plagio por parte de la diputada Elsa Muñóz
Primero fueron las obras literarias, después las letras de canciones y luego los sketch, en la TV… A esta altura del debate y con tantos vivillos sueltos, es prácticamente imposible que una denuncia de plagio pueda llegar a sorprender. Salvo que las sospechas recaigan sobre un funcionario público, como acaba de ocurrir en Chubut.
Algunos dicen que el proyecto que acaba de ingresar a la Legislatura fue lisa y llanamente clonado pero, en realidad, tiene matices. Veamos: en defensa de la acusada -la diputada Elsa Muñoz (PJ)- puede decirse que salvo los párrafos gemelos, la copia no es literal. Quizá por eso, su denunciante -el diputado Fernando Urbano (CC-ARI)- no habla de clones sino de “plagio”. Pero insiste en que “el espíritu” de ambas iniciativas “es exactamente el mismo”.
Las dos fueron concebidas para proteger a los fumadores pasivos. Pero una se presentó primero y la otra, naturalmente, después.
“Se prohíbe fumar en lugares cerrados de acceso al público y en los lugares de trabajos públicos o privados, con o sin acceso del público, esta prohibición también comprende a los espacios comunes de los mismos”, dice la iniciativa de Urbano.
“Queda prohibido fumar o mantener encendidos cigarrillos, tabaco, u otros productos hechos con tabaco en áreas cerradas interiores de edificios públicos (…) y dependencias de edificios públicos o privados...”, dice el proyecto de Muñoz.
Si corresponde la expresión, el que echa humo es Urbano. No porque fume, sino porque esta jugada a la que considera “producto de la mezquindad” lo ha ofuscado.
Según contó a La Tecla Patagonia, presentó su proyecto en 2008 y fue cajoneado por la mayoría oficialista de la que forma parte Muñoz (diputada que tiene línea directa con el gobernador, Don Mario).
Urbano buscó por todos los medios que su iniciativa se convirtiera en ley. Realizó un pedido por escrito y hasta lo volvió a presentar. Pero una y otra vez fue dejado de lado. Es por eso que cuando, ahora, Muñoz presentó el suyo puso el grito en el cielo.
Contó que por su condición de pediatra presentó varios proyectos vinculados a la salud, pero todos terminaron en el cajón. Así ocurrió con el que buscaba prevenir las caries a partir de la fluoración del agua, y con el que apuntaba a mejorar las lavanderías de los centros asistenciales públicos y privados. “La ropa y las sábanas están contaminadas”, resumió.
Respecto de su proyecto sobre el tabaco, contó que “aunque integra la Comisión de Salud, Muñoz se opuso sistemáticamente a darle tratamiento” y hasta colocó su granito de arena para que -como finalmente ocurrió- recalara en el Archivo.
Es por eso que Urbano advierte sobre “las consecuencias sociales de un acto de deshonestidad intelectual”. ¿Qué consecuencias? Simple: “Las que pueda llegar a provocar la demora de más de dos años en la aprobación de estas prohibiciones”.
“Garabateando cambios infantiles en ciertos párrafos, como quien juega a la diferencia y demostrando una total falta de pudor, la legisladora justicialista presentó el mismo proyecto”, dijo Urbano y concluyó: “Para no quedarse sola en el ridículo sumó a 11 de sus pares de bloque como coautores del escrito”.
Consultada por La Tecla Patagonia, Muñoz fue muy escueta: “No” -dijo cuando se le habló sobre la denuncia de plagio- y agregó: “Vengo trabajando desde hace tiempo en la gestión, pero ahora no puedo hablar, llámeme en 15 minutos”. Lamentablemente, la conversación jamás se reanudó.
NOTA COMPLETA EN LA REVISTA Nº 21 DE LA TECLA PATAGONIA