23 de septiembre de 2014
NEUQUéN CAPITAL
Ruidos en el palacio del Lord Quiroga
No sería lo que popularmente se conoce como música para los oídos. Se habla de un creciente malestar de parte del Gabinete por las actitudes del secretario de Servicios Urbanos, Sergio Sanfilippo

Si algo generó ruido en el ambiente político de Neuquén capital fue, sin dudas, la renuncia del ahora ex secretario de Gobierno, Marcelo Inaudi… Y su inesperado regreso como asesor, a tan sólo cinco días y con una remuneración equivalente.
Se decía que el abogado y amigo personal del Lord mayor de la City, intendente Horacio Quiroga, se sentía incómodo; y hasta se da por acreditado que en el epílogo del último año ya había ensayado una suerte de portazo, en virtud de sus desavenencias con el jefe de Gabinete (y hoy “preferido” del Jefe), Marcelo Bermúdez. Pero el hecho es que no hubo explicaciones convincentes acerca de su partida, ni mucho menos de su súbito regreso.
Se creía que “el Sapo”, como le dicen a este radical de ley, había encontrado la excusa ideal en el alineamiento de Quiroga con el presidenciable Sergio Massa, pero “volvió una noche, no lo esperaban” y volvieron a tejerse conjeturas.
Sea como fuere, ese bullicio no es -o en rigor, no sería- el único, ya que han comenzado a circular rumores acerca de otras supuestas discrepancias en el universo Q. Ruidos internos, que les dicen y que rebotan en la figura del secretario de Servicios Urbanos, Sergio Sanfilippo, otro de los amigos del Lord.
A fuerza de expresiones poco cuidadas y actitudes intempestivas, “el Sanfi”, para los íntimos, habría comenzado a alimentar el rechazo de parte de sus compañeros de gestión. Una vez tildó de “opositores a la vida” a sus vecinos del barrio Rincón de Emilio; y ahora, hace sólo unos días, catalogó de vedettismo a las acciones de la concejal emepenista Andrea Ferracioli, lo que le valió la condena generalizada del arco opositor y una serie de imputaciones, entre las que se destaca la de violencia de género. Todo sumado a una cuestionada labor que, entre otras cosas, tiene su correlato en la proliferación de basurales clandestinos.
Dicen que en charlas informales entre dirigentes de NCN (partido que fundó Quiroga para desembarcar por tercera vez en el Municipio) llegó a hablarse de la conveniencia y/o necesidad de aplicarle un correctivo y hasta de señalarle la puerta de salida. Pero se duda de que alguien se haya animado a sugerírselo al Lord.
Es más, hay quienes aventuran que pese a todo, “el Sanfi” está firme como rulo de estatua y hasta habría impulsado, o al menos avalado, el ascenso de Juan Monteiro, quien pasó de subsecretario a reemplazante de Inaudi.
Por lo bajo, los mismos interlocutores apuntan que el Lord anda serio y que no quiere saber nada de celos o internillas. Menos aún después de las implosiones que decantaron en diásporas tan nocivas que terminaron debilitando a su propio bloque en el Concejo Deliberante. Primero se fueron sus ex aliados del ARI (y se llevaron tres bancas); luego emigró el radical Gastón Contardi (y se llevó otras dos, la suya y la de Valeria Neculqueo). Contardi se fue por su oposición al proyecto de urbanización de la Isla 132 y -si corresponde la expresión- fue exonerado, ya que le arrebataron la presidencia del Concejo.
Pero se afirma que en su rebeldía también tallaron sus diferencias con Bermúdez, a quien el Lord ungió como su candidato a intendente. Bermúdez es un hombre del PRO, y por cierto solícito, dicen que fue el primero en llegar cuando el Lord cazó el teléfono molesto por la demora de sus funcionarios en el reciente almuerzo de homenaje a los ex jefes comunales.
Generalmente Bermúdez trabaja en tándem con la otra gran pata política de la estructura municipal, la secretaria de Desarrollo Humano, Yenny Fonfach, uno de cuyos laderos, el diputado provincial Manuel Fuertes, mencionó al actual presidente del Concejo, David Schlereth, como posible candidato a intendente. Pero está suficientemente claro que cualquier postulación pasará a ser letra muerta si, como se especula, el Lord decide pelear por la Intendencia tras un hipotético fracaso en su nuevo intento por la Gobernación. Mientras tanto, siguen los ruidos que no son precisamente música para los oídos.
Quien con quien: Los dos grandes grupos
La administración Quiroga tiene dos figuras preponderantes a las que se ubica inmediatamente por debajo del líder en lo que a territorialidad, armados y otras cuestiones estrictamente políticas se refiere. Uno es el jefe de Gabinete, Marcelo Bermúdez (PRO) y otra la secretaria de Desarrollo Humano, Yenny Fonfach (UCR), que suelen moverse en tándem, pero no siempre.
Pues bien, entre las principales espadas de Bermúdez -quien anda de buenas migas con el secretario de Obras Públicas, Guillermo Monzani- se encuentran el concejal Leandro López y el subsecretario de Coordinación, Francisco Sánchez.
Mientras que a Yenny responden el único diputado que Nuevo Compromiso Neuquino tiene en la Legislatura provincial, Manuel Fuertes; el subsecretario de Desarrollo Social, Hernán Ruiz, y el concejal Cristian Haspert, quien dicho sea de paso anda con ganas de repetir en 2015.
Al tiempo que, hasta donde se sabe, el tercer edil y presidente del Concejo Deliberante, David Schlereth, remite directamente a Quiroga. Dicen que dada su relación con el resto del equipo de gobierno, al secretario de Servicios Urbanos, Sergio Sanfilippo, le cabe aquella humorada que alguien le consagró a su homónimo y ex goleador de San Lorenzo, “el Nene” (“más sólo que Sanfilippo en el día del amigo”, claro). Y, aunque no es el caso del “Nene”, tampoco se le conocen alianzas palaciegas al secretario de Hacienda, José Luis Artaza. Lo suyo es más bien técnico, y cuanto más bajo sea el perfil, mejor.
Marcelo Inaudi: La salida y el veloz regreso
Cualquiera se hubiera tentado a decir que lo acontecido a principios de mes en la Municipalidad de Neuquén fue la crónica de un final anunciado. El primero, el ex secretario de Gobierno, Marcelo Inaudi, comunicó su renuncia a través de su muro de Face; al día siguiente se conocieron los decretos en los que el intendente Quiroga se la aceptaba y designaba reemplazante… Y en menos de una semana sobrevino lo que terminó echando por tierra a las letras de molde: regresó como asesor.
El Lord dijo públicamente que su entrañable compañero de ruta y “amigo personal” se iba por “agotamiento”, pero las diferencias en el equipo eran vox pópuli y la pérdida de terreno frente al avance de Bermúdez, también; y encima el salto del Pechi al frente renovador de Sergio Massa, algo difícil de digerir para un radical de ley como Inaudi, que apuesta por el senador Ernesto Sanz.
El día de su salida, Inaudi repartió agradecimientos en Facebook e incluyó a su jefe: “…A Pechi Quiroga, que me confió la enorme responsabilidad de dirigir la Secretaría. Renuncio a un cargo, no a la lucha, a mis principios, a mis convicciones y a mi partido: La Unión Cívica Radical”.
En otra publicación online, escribió lo siguiente: “Nuevos tiempos, nuevos desafíos, nuevas oportunidades, mi profesión de siempre (abogado) junto a mi amigo del alma con quien trabajaremos juntos, el máster (…) Feliz, muy feliz”.
La salida “no salida” fue la segunda en un año, sólo que generó más ruido.
Lo acusan: “Ay, Sanfilippo” de nuevo en la mira
Sergio Sanfilippo no es un funcionario medido, sino todo lo contrario. Es el que tuvo esos minutos de fama (en este caso internacional) de los que hablaba Andy Warhol, cuando desplegó un cartel de “Pechi gobernador 2015” durante la pelea entre Sergio “Maravilla” Martínez y Julio Chávez Jr, en Las Vegas; y el que dijo haber dejado los basurales para que los sin techo no usurparan terrenos. Pues bien, la última de sus bravatas fue contra la concejal Andrea Ferracioli (MPN) a la que acusó de vedettismo.
El arco opositor lo acusó de caer en la violencia de género, y sostuvo que sus dichos no sólo “no dan ninguna repuesta ante una cuestión relacionada con sus responsabilidades como funcionario municipal a cargo de un área tan importante como Servicios Urbanos, sino que por el contrario, se basan en una serie de descalificaciones personales, con un fuerte componente sexista”.
Nota completa en edición Nº 208 de revista La Tecla Patagonia