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Martes, 13 octubre 2026
Argentina
13 de octubre de 2026
JUICIO POR MARADONA

Entre la emoción por Dieguito y un contundente reclamo de justicia: Baudry pidió hasta 16 años de prisión a los acusados

El abogado Mario Baudry protagonizó uno de los alegatos más conmovedores del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona. En representación de Dieguito Fernando, reclamó duras condenas contra los principales acusados, denunció el abandono médico que habría sufrido el Diez y recordó el dolor de un hijo que perdió a su padre cuando apenas tenía siete años.

Entre la emoción por Dieguito y un contundente reclamo de justicia: Baudry pidió hasta 16 años de prisión a los acusados
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El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona tuvo este martes uno de sus capítulos más intensos en los Tribunales de San Isidro. El abogado Mario Baudry, representante legal de Dieguito Fernando Maradona, presentó un alegato que fue mucho más allá de un pedido de condenas. Puso en el centro de la escena las responsabilidades que, a su entender, existieron detrás del fallecimiento del ídolo y, especialmente, las consecuencias irreparables que aquella muerte dejó en su hijo menor.

Ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 de San Isidro, Baudry solicitó penas de hasta 16 años de prisión para los principales acusados. Pero antes de desarrollar los aspectos jurídicos de su acusación, eligió comenzar por una historia personal: la de un niño que tenía apenas siete años cuando perdió a su padre y que, casi seis años después, continúa buscando respuestas.

El letrado habló desde una doble responsabilidad. Por un lado, la de representar los intereses judiciales del hijo menor del Diez. Por otro, la de acompañar cotidianamente su crecimiento junto a Verónica Ojeda, su madre, en una vida atravesada por la ausencia de una de las figuras más importantes de la historia argentina.

En uno de los momentos más sensibles de su exposición, Baudry explicó que es él quien acompaña a Dieguito en actividades cotidianas, desde prepararse para ir al colegio hasta sus prácticas de fútbol. Y recordó que esas son experiencias que debería haber compartido con su padre.

“Hoy cuando llegue a casa me va a preguntar qué pasó acá”, expresó ante los jueces.

La frase sintetizó buena parte del sentido de su intervención. Detrás de las pericias médicas, los expedientes judiciales, los mensajes telefónicos y las discusiones sobre responsabilidades penales existe también un chico que crece sin su papá.

Baudry sostuvo que tendrá que explicarle una y otra vez lo ocurrido, probablemente durante toda su vida. Y extendió esa necesidad de respuestas a los millones de argentinos que todavía se preguntan cómo pudo morir Diego Maradona en las condiciones en que se encontraba.

Una muerte que, según Baudry, pudo evitarse

Uno de los ejes centrales de su alegato fue la convicción de que el desenlace fatal no resultaba inevitable.

Para Baudry, los profesionales responsables de la atención de Maradona conocían los riesgos que atravesaba su salud y, aun así, omitieron adoptar medidas que podrían haber cambiado el desenlace.

El abogado apuntó particularmente contra el neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz, a quienes atribuyó responsabilidades en las decisiones adoptadas durante los últimos días de vida del exfutbolista.

Entre los cuestionamientos más fuertes apareció la falta de suministro de un diurético que, según argumentó, podría haber contribuido a evitar la muerte.

Baudry sostuvo que Diego presentaba una cardiopatía, hipertensión y una acumulación de líquidos que requerían una intervención médica adecuada. Según su exposición, Maradona había solicitado esa medicación, pero Luque no la prescribió y Cosachov se negó a administrarla sin esa indicación.

La afirmación fue parte de la hipótesis sostenida por la querella, que deberá ser valorada por los jueces junto con el conjunto de las pruebas médicas.

Al finalizar su exposición, Baudry trasladó ese argumento a una escena particularmente impactante. Frente a los periodistas, exhibió un diurético y sostuvo que una intervención sencilla, acompañada por una atención responsable, podría haber permitido que el Diez continuara con vida.

“Con esto solo y un poco de cariño, Diego hoy estaba con nosotros”, manifestó.

La elección de esas palabras no fue casual. A lo largo del alegato, el abogado insistió en que Maradona no necesitaba solamente medicamentos y especialistas: también requería acompañamiento, atención permanente y decisiones médicas oportunas.

A su entender, incluso en una vivienda humilde, pero con cuidados adecuados y contención afectiva, el resultado podría haber sido diferente.

El cuestionamiento al aislamiento de Maradona

Otro de los aspectos abordados por Baudry fue el entorno que rodeó al exfutbolista durante sus últimos años y, particularmente, durante la internación domiciliaria en la casa de Tigre.

El abogado cuestionó el aislamiento que, según su postura, sufrió Diego y responsabilizó al psicólogo Carlos Díaz por haber contribuido a alejarlo de sus vínculos familiares.

También reconstruyó situaciones ocurridas durante la etapa en la que Maradona dirigía a Dorados de Sinaloa, en México, para explicar cómo consideraba que se había consolidado un círculo de personas que ejercía cada vez mayor influencia sobre sus decisiones.

En ese contexto, hizo referencia al alejamiento de algunos familiares y exhibió una fotografía de Diego junto a Dieguito Fernando.

La imagen permitió introducir nuevamente una dimensión que suele quedar relegada en las discusiones judiciales: más allá del personaje mundialmente conocido, existía un padre con hijos que necesitaban compartir tiempo con él.

Baudry también cuestionó aspectos vinculados con la explotación de los derechos de imagen de Maradona. En su exposición mencionó a Matías Morla y a su cuñado, y planteó sospechas sobre las decisiones comerciales adoptadas en las semanas anteriores al fallecimiento.

Se trató de cuestionamientos formulados por el querellante, que deben diferenciarse de las responsabilidades penales concretas que se analizan en este juicio.

Los mensajes que expuso ante el tribunal

En el desarrollo de su alegato, Baudry también hizo referencia a conversaciones entre Leopoldo Luque y Maximiliano Pomargo, asistente de Maradona.

Según sostuvo, esos intercambios permitían advertir que existía conocimiento sobre el delicado estado de salud del exfutbolista.

Entre los mensajes mencionados apareció una advertencia sobre la posibilidad de que la situación terminara de manera grave.

Para el abogado, esos elementos reforzaron su interpretación de que los principales responsables de la atención conocían los riesgos, pero no modificaron el tratamiento ni dispusieron una internación en un establecimiento adecuado.

Desde esa perspectiva, la muerte del ídolo no podía ser considerada simplemente una fatalidad médica.

Baudry sostuvo que existieron conductas y omisiones que debían ser examinadas bajo la figura de homicidio simple con dolo eventual, es decir, una calificación que supone que el acusado conocía el riesgo de un resultado mortal y, aun así, continuó con su conducta.

Penas más severas que las solicitadas por la Fiscalía

La contundencia de su exposición también se reflejó en los pedidos de condena.

Para Leopoldo Luque, Baudry solicitó 16 años de prisión y 10 años de inhabilitación profesional, por homicidio simple con dolo eventual.

Para Nancy Forlini, responsable del área de cuidados domiciliarios de Swiss Medical, reclamó también 16 años de prisión y 10 años de inhabilitación.

En el caso de Agustina Cosachov, pidió 14 años de cárcel y 10 años de inhabilitación, contemplando además la acusación por falsificación documental.

Uno de los puntos de mayor diferencia con la Fiscalía fue el tratamiento de la situación de Carlos Díaz. Mientras los fiscales habían solicitado una condena por homicidio culposo, Baudry reclamó que se lo responsabilizara por homicidio con dolo eventual y pidió 12 años de prisión, además de la correspondiente inhabilitación.

Para Mariano Perroni y Ricardo Almirón solicitó cuatro años de prisión por homicidio culposo e inhabilitación profesional por el doble de la pena.

El abogado también pidió que Luque, Cosachov, Díaz y Forlini sean detenidos inmediatamente en caso de recibir una sentencia condenatoria.

De esta manera, la querella de Dieguito Fernando adoptó una posición más severa que la del Ministerio Público Fiscal respecto de algunos de los principales acusados.

La decisión de no acusar a quien consideró ajeno a las responsabilidades

Sin embargo, el alegato de Baudry no consistió en un pedido indiscriminado de castigos.

El abogado coincidió con la Fiscalía en solicitar la absolución del médico clínico Pedro Di Spagna, al considerar que no correspondía atribuirle responsabilidad penal por el fallecimiento.

Durante su exposición cuestionó que el profesional hubiera atravesado años de proceso judicial sin que, a su entender, existieran elementos suficientes para sostener una condena.

La decisión permitió marcar una diferencia importante dentro de su argumentación: reclamar penas severas para quienes consideró responsables, pero también reconocer la situación de quienes, según su evaluación, no debían ser condenados.

Asimismo, solicitó que se investigara la actuación de Mariana Flichmann, vinculada al área de Riesgo de Swiss Medical, por su intervención en cuestiones relacionadas con la atención del exfutbolista.

La búsqueda de respuestas para un hijo

El juicio ingresó en su etapa decisiva después de meses de testimonios, análisis de historias clínicas, conversaciones entre profesionales e informes periciales.

La Fiscalía ya había presentado sus conclusiones, con pedidos de penas que alcanzaron los 12 años de prisión. Ahora las querellas completan sus exposiciones antes de que llegue el turno de las defensas.

En ese escenario, el alegato de Mario Baudry dejó una impronta particular.

No solo por haber solicitado algunas de las penas más altas contra los acusados, sino por haber colocado en primer plano las consecuencias familiares de una muerte que todavía conmueve al país.

Maradona fue campeón del mundo, símbolo de una generación y protagonista de una historia que trascendió largamente al fútbol. Pero también era el padre de Dieguito Fernando, un chico que crece sin la posibilidad de recuperar los años que no pudo compartir con él.

La Justicia deberá determinar qué responsabilidades penales existieron en su fallecimiento. Las acusaciones formuladas por las querellas deberán ser analizadas junto con los argumentos de las defensas y las pruebas incorporadas durante el debate.

Mientras tanto, el reclamo de Baudry dejó planteada una dimensión que ninguna sentencia podrá resolver por completo.

Porque una condena puede establecer responsabilidades, imponer penas y ofrecer respuestas judiciales. Pero no puede devolverle a un hijo el tiempo perdido con su padre.

Y quizá allí estuvo el sentido más profundo del alegato de Mario Baudry: recordar que detrás de la muerte de una leyenda mundial también hay un chico que sigue esperando una explicación sobre por qué su papá ya no está.
 

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