Blindsight es el nuevo dispositivo experimental de Neuralink, pensado para devolver la percepción visual a personas con ceguera total por daño en los ojos o en el nervio óptico, siempre que la corteza visual esté intacta.
Conviene mencionar que no repara el ojo ni reconstruye la retina. Su función innovadora consiste en enviar señales directamente al cerebro y, de ese modo, evitar el camino natural de la vista.
Otra de sus posibilidades es transformar lo que capta una cámara en estimulación eléctrica que el paciente interpreta como destellos, contornos o formas. En la primera etapa, la imagen sería de baja resolución, similar a gráficos muy simples.
Con el tiempo, el cerebro debería aprender a ordenar esos fosfenos. A futuro, la empresa plantea más detalle e incluso visión en infrarrojo o ultravioleta, una promesa todavía no comprobada en humanos.
El sistema tiene tres componentes. Una cámara externa registra el entorno. Un procesador convierte esa imagen en patrones de impulsos. Un implante cortical, colocado con un robot quirúrgico, usa miles de electrodos flexibles para estimular neuronas de la corteza visual y reconstruir una escena dentro del cerebro.
La investigación está a medio camino entre los ensayos en animales y el primer paciente. En 2024, la FDA le otorgó la designación de dispositivo innovador: agiliza trámites, pero no autoriza su uso clínico. Hay pruebas en primates, con reportes de un mono que orientó la mirada hacia estímulos generados por el chip.
Neuralink afirma estar lista para el primer implante humano y espera luz verde regulatoria. Aún no hay un ensayo clínico amplio publicado en personas. Sigue siendo tecnología experimental, no un tratamiento disponible.