NEUQUEN
20/04
La conmovedora historia de Gabriel, el primer fallecido por Covid- 19 en Loncopué
En una extensa entrevista con La Tecla Patagonia, su hijo Claudio, lo define como "un hombre simple de pueblo". Gabriel, falleció el pasado 6 de abril a los 68 años víctima del coronavirus. No salía de su casa ya que estaba impedido físicamente. Era jubilado del Ente Provincial de Termas; padre de tres hijos, esposo y abuelo
Claudio (39)  es el mayor de tres hermanos. Trabaja en atención telefónica para una empresa local. Vive junto a su esposa y sus dos hijos en Loncopué y es hijo de Gabriel (68), el primer paciente fallecido por Covid – 19 en la localidad.

Pertenece a una familia tradicional, nacidos y criados todos en el pueblo.  En diálogo con La Tecla Patagonia, cuenta quién era su padre; relata los tres días de internación y cómo fue el proceso para llegar al diagnóstico. Asegura que aún no ha podido procesar la muerte de su papá ya que toda la familia se encuentra abocada a la salud de su mamá y su hermano menor quienes dieron también positivo aunque evolucionan de manera favorable. Cada palabra que expresa la siente como un recordatorio, un homenaje a su padre. 
 
Nos avisan el domingo 5 de abril que papá era positivo. Fue el primero del pueblo y de la zona centro-norte de la Provincia. Nos sorprendió totalmente porque nos parecía algo muy lejano aunque sabíamos que había algún caso en Las Lajas. El viernes anterior (3 de abril)  lo había llevado a la guardia porque le faltaba oxígeno. Papá tenía insuficiencia respiratoria entonces lo dejaron internado con oxígeno y antibióticos porque los médicos suponían una neumonía. Al ser un problema de índole respiratoria automáticamente activan el protocolo. Recuerdo que en ese momento me llamó la atención el cambio de actitud de los médicos que corrieron a ponerse doble guantes y las máscaras grandes con las que se protegen. Ahí me sacan de la sala de guardia y me dicen que iba a pasar la noche ahí pero sin visitas. Me llevan a otro consultorio y me hacen las preguntas de rigor, los vínculos de papá, si salía a algún lado, que no lo hacía porque era paciente diabético y tuvo una cirugía hace cinco años en una pierna que lo dejó en silla de ruedas. El único vínculo que tenía con el exterior era a través de mi hermano y yo, que le hacíamos las compras. El otro vínculo que tuvo fue con el vecino, un muchacho conocido de la familia que fue a ponerle en condiciones la estufa. Esto fue el el 20 o 21 de marzo”, cuenta Claudio.
 
Agrega: “Hasta acá estábamos preocupados por papá pero no había nada para alarmarnos. Me vuelvo a casa escoltado por el  móvil policial. Esa misma noche me avisan que lo trasladaban a Zapala que tiene un hospital de mayor complejidad. Me dicen que la decisión la toman porque confirmaron que tenía una neumonía. Estuvimos en comunicación permanente con el hospital de Zapala y sabíamos ya que le habían hecho la prueba de Covid-19. Horas más tarde me dicen que papá era positivo. Quedamos todos sorprendidos porque no había circulación del virus en Loncopué hasta ese momento. Comunico esto a mi familia y la cosa tomó otro cariz. Muy duro decirles esto a mis hermanos  y a mi madre”, cuenta consternado Claudio.

“En la próxima comunicación que tengo con Zapala me dicen que el requerimiento de oxígeno de papá se había elevado, estaba empeorando. El domingo a la noche tengo otra comunicación en la que me dicen que el panorama no es bueno. El lunes 6 a la madrugada llegó la llamada que nadie quiere recibir. Alrededor de las 6.15 me llaman y papá había partido antes de las 5”. 

Claudio define a su padre como “un hombre simple de pueblo” y rememora lo que define como “inolvidables” momentos de su infancia en las termas de Copahue, donde su padre trabajó toda la vida. 

“Papá era jubilado del Ente Provincial del Termas de Neuquén, una empresa estatal que tiene la explotación y el servicio de las Termas de Copahue. Las termas de Copahue son, y lo digo con mucho orgullo, las mejores del mundo.  Tengo una historia muy especial con las termas porque toda mi familia trabajó allí, papá, mis tíos. Además pasamos con mis hermanos, mi madre, mis tíos y tías, gran parte de mi infancia allí. Tengo recuerdos inolvidables de Navidades, Fines de Año y Reyes pasados allí. Papá se jubiló trabajando ahí. Era un hombre de su pueblo, todos somos nacidos y criados en Loncopué”. 

“He pensado en los últimos días en la forma que se fue. Con mis hermanos hemos tenido algunas veces estas charlas existenciales. En algún momento iba a llegar, los papás se van poniendo grandes. Es el ciclo de la vida y natural pero así todo aunque uno lo haya charlado no está preparado ni remotamente para el momento. Y mucho menos en el contexto que se fue el mío porque él se fue solo sin compañía. Todavía no lo he procesado porque hemos estado abocados a la situación de mi mamá y mi hermano menor que también dieron positivos y gracias a Dios están bien. He pensado que cuando pase todo esto y se aquieten las aguas me voy a chocar de lleno con tener que procesar lo de papá. No sé cómo me las voy a arreglar en ese momento”, expresa el hombre.   

Papá era un hombre muy simple, un hombre de su pueblo, de la zona. Trabajaba en la parte de construcción del Ente porque era albañil. Había cursado sus estudios hasta el primario porque mi abuela no lo dejó irse con un padrino que podría haberle brindado educación secundaria. Esto siempre lo contaba papá con un dejo de nostalgia. El 25 de abril sería el cumpleaños de papá. Cumplía el mismo día que mi mamá. Se llevaban cinco años de diferencia, papá hubiera cumplido 69 años. Este año va a ser muy duro el cumpleaños de mi mamá, siempre los festejaron juntos”, agrega Claudio. 


Por último, Claudio, se toma un tiempo para expresar sus sentimientos hacia el joven que habría sido el potencial trasmisor del virus hacia su papá. Expresa nada más que palabras de cariño hacia el muchacho. 

“El muchacho que le limpió el calefactor a papá en la semana del 20 de marzo es hijo del segundo fallecido, Don Manuel, que también era empleado de las termas. Ellos eran vecinos, acá hay un barrio donde las casas están pegadas de a dos, son dúplex y nuestra casa está pegada con la de Don Manuel. Me han preguntado sobre mis sentimientos hacia el muchacho y la verdad que él tenía una relación muy linda con mi viejo. El otro día me comuniqué con él porque sabíamos que se debía estar sintiendo muy mal. Lo tranquilicé. Tenemos una relación excelente con él, crecimos juntos en el barrio y era como de la familia. Todos pensamos que esto no iba a llegar, creo que no hubo ningún tipo de mala intención”, culmina.