La Tecla Patagonia
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El regreso de Justin Bieber al escenario principal de Coachella generó una polémica tras conocerse que percibió más de 10 millones de dólares por su presentación, pero optó por un show minimalista y de bajo presupuesto técnico: sentado frente a una laptop, buscaba sus propios temas en YouTube y los interpretaba encima de los audios originales.
Bieber prioriza la conexión real con el público, mostró su evolución vocal sin excesos de autotune y convirtió el momento en una “sesión de estudio íntima” compartida con miles de personas. Cantó clásicos como “Favorite Girl” y “Baby” sobre las pistas originales, en un gesto que muchos interpretaron como una reconciliación con su pasado infantil.
Vale mencionar que, en el 2023, Bieber vendió los derechos de su catálogo musical, lo que explicaría el formato “karaoke” de la noche.
La polémica estuvo dada porque los fanáticos señalaron que, por esa cifra millonaria, esperaban un despliegue mayor, mientras que otros, siendo los defensores, celebran que el artista prioriza su salud mental y autenticidad por sobre el espectáculo convencional.