22 de enero de 2026
NEUQUEN
El peronismo busca refundarse tras el agotamiento de sus figuras tradicionales
El partido inicia el recorrido hacia las elecciones internas con aires de renovación. Tras el cachetazo en las elecciones legislativas pasadas, surgieron nuevas voces dispuestas a dar la pelea. En febrero vence el plazo para la reserva de boletas y la presentación de candidatos

El Partido Justicialista de Neuquén atraviesa un momento de profunda transformación interna, impulsado por el agotamiento de sus dos espacios históricamente enfrentados: el parrillismo, liderado por el senador Oscar Parrilli, y el sector del exdiputado Darío Martínez.
Tras la derrota en las legislativas nacionales de 2025, que dejó al peronismo sin bancas en el Senado y con una fuerte pérdida de influencia, surgen nuevas alianzas y llamados a la renovación para salir de la “espiral descendente” del partido.
Esta semana se activó la maquinaria interna de cara a las elecciones partidarias del 15 de marzo, donde se renovarán las autoridades provinciales y locales. Diversos referentes coinciden en que el ciclo de las viejas conducciones está “cumplido”, con críticas a un liderazgo “desgastado” y sin rumbo definido.
“No tiene GPS”, resumió un grupo de intendentes que busca posicionarse como alternativa con base territorial. Uno de los movimientos más relevantes es la conformación de una “nueva liga de intendentes” peronistas y de buena sintonía con el gobierno de Rolo Figueroa, integrada por José Asaad (Vista Alegre), Javier Huillipan (Mariano Moreno) y Gonzalo Núñez (San Patricio del Chañar). Este tridente, consolidado desde diciembre pasado, recolecta fichas de afiliación para el congreso partidario y aspira a conducir el PJ con énfasis en la gestión municipal y la cercanía con los vecinos.
Mantienen una relación fluida con el gobernador Rolando Figueroa, aprovechando su transversalismo para obtener obras en sus municipios, y promueven una boleta provincial competitiva sin diluir la identidad justicialista. En un giro paradójico, desde el propio parrillismo se lanzó un llamado a la “refundación” del peronismo neuquino.
El espacio Peronismo para la Victoria, alineado con la conducción de Cristina Fernández de Kirchner, convocó a un encuentro militante para este sábado 24 de enero en la sede de La Bancaria, en Neuquén capital.
La consigna es reorganizar el PJ para recuperar un proyecto nacional y popular, corrigiendo los errores de la experiencia de gobierno entre 2003 y 2015. “La historia nos obliga a participar”, sostienen, con el objetivo de evitar que el partido sea funcional a intereses sectoriales o proyectos personales y de posicionarlo como alternativa real de poder en la provincia y el país.
Por su parte, el sector de Darío Martínez, quien renunció a la presidencia del PJ tras fuertes discrepancias internas, también muestra signos de agotamiento. Su salida generó disputas por candidaturas y, aunque no se habla de un repliegue total, el vacío dejado contribuye al escenario de renovación.
Militantes como César Godoy, de la UOCRA, ya anunciaron su intención de competir, reservando colores y listas para las internas. Godoy describe el ciclo actual como “agotado” y reclama un cambio de fondo, más allá de las alineaciones tradicionales.
El calendario electoral acelera las definiciones: el 5 de febrero vence el plazo para la reserva de listas y colores, y entre el 5 y el 23 de febrero se oficializarán las candidaturas.
La actual presidenta, María Elena Paladino, impulsa una “lista de unidad” para evitar fracturas, pero crece la probabilidad de una competencia múltiple, con sectores cercanos a Figueroa y otros intendentes peronistas analizando posibles intervenciones.
Este viraje en el PJ neuquino refleja un intento por adaptarse a un contexto posderrota, donde la fragmentación entre opositores y participantes del gobierno de Figueroa obliga a redefiniciones. Si logra concretar la renovación, el partido podría fortalecerse de cara a las legislativas de 2027, priorizando la representación territorial y la unidad militante. Sin embargo, el riesgo de una interna fratricida sigue latente en un peronismo que busca dejar atrás sus divisiones históricas para volver a ser opción concreta de gobierno.