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Sábado, 27 junio 2026
Argentina
26 de junio de 2026
LA TECLA MAR DEL PLATA

El PRO redefine su identidad: límites al oficialismo y ofensiva total contra Kicillof

Bajo la conducción de Mauricio Macri, el encuentro “El Próximo Paso” en Mar del Plata consolidó una postura de autonomía frente a La Libertad Avanza al ratificar la interpelación al vocero Manuel Adorni, mientras la dirigencia se planta como la única alternativa para arrebatarle la provincia al kirchnerismo.

El PRO redefine su identidad: límites al oficialismo y ofensiva total contra Kicillof
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(Vía La Tecla Mar del Plata)

El cónclave bonaerense del PRO, bautizado como “El Próximo Paso”, trascendió la mera catarsis partidaria para convertirse en una fuerte definición de identidad y autonomía en el mapa político nacional. Frente al complejo escenario de convivencia con La Libertad Avanza, la fuerza liderada por Mauricio Macri utilizó la vidriera de Mar del Plata para delimitar sus fronteras y enviar un mensaje contundente: el alineamiento con el rumbo general de las reformas económicas no significará una sumisión institucional ni un cheque en blanco en el Congreso. Con la mirada puesta en un electorado que demanda certezas, el partido buscó posicionarse no como un mero espectador del oficialismo central, sino como el reaseguro técnico y político necesario para garantizar que el proceso de transformación social no sufra retrocesos frente a la amenaza de un eventual “regreso del populismo”.

​La máxima expresión de esta distancia crítica quedó sellada bajo la centralidad del propio Macri, quien aprovechó el cierre de las deliberaciones —donde también matizó su discurso con alusiones a Lionel Messi en el marco del Mundial 2026 y un saludo solidario a los venezolanos por el sismo padecido— para fijar la postura del bloque legislativo frente a las últimas designaciones de la Casa Rosada. Al evaluar el clima de volatilidad institucional, el expresidente advirtió de forma taxativa que “se debe generar confianza y eso es lo que no ha pasado en las últimas semanas”.

En esa misma línea, explicitó su disconformidad con el nombramiento del vocero presidencial al señalar que “no estaba de acuerdo con la designación de Adorni; no porque fuera vidente, sino porque debe llegar gente con capacidad, porque es el mejor para el cargo y para el cambio, y eso no sucedía”. Lejos de relativizar el conflicto, Macri blindó la postura parlamentaria de su fuerza y ratificó el pedido de explicaciones públicas: “El PRO no cambió de opinión. Va a votar por la interpelación de Adorni en ambas cámaras”, sentenció, al tiempo que se despegó de la conveniencia opositora al argumentar que “el kirchnerismo intentó montar un show y no tiene autoridad moral”.

​Este posicionamiento de firmeza legislativa convivió con el análisis estratégico de las espadas nacionales del partido, quienes matizaron la relación de fuerzas con la administración de Javier Milei. El diputado Fernando de Andreis trazó una línea histórica de continuidad y desencanto al sostener que “plantamos la semilla de la libertad en 2015, se frenó en 2019, y en 2023 volvió pero no de la forma que quisiéramos”, instando a la militancia a asumir un rol protagónico para “no poner en riesgo el cambio”.

De Andreis fue aun más drástico respecto al conflicto parlamentario y llamó a “seguir presionando hasta que Adorni se vaya del cargo”. Por su parte, el presidente del bloque de diputados, Cristian Ritondo, puso en valor el respaldo institucional histórico que la fuerza le otorgó a la gobernabilidad libertaria, destacando que “por primera vez en la historia desde el regreso de la democracia en 1983 no hubo un ex presidente que le acompañe a un presidente como Mauricio hizo en 2023”. No obstante, Ritondo no dudó en marcar la cancha de cara al futuro del armado nacional al concluir de manera tajante que “sin el PRO no es posible un cambio en la Argentina”.

​El segundo gran eje rector del encuentro estuvo dominado por la construcción de una alternativa de poder en el territorio bonaerense, definido por toda la cúpula partidaria como el principal campo de batalla electoral. Ritondo unificó la geopolítica nacional con la necesidad territorial al sentenciar que “sin la provincia de Buenos Aires, no se puede gobernar la Argentina; hay que ganar la provincia”. La ofensiva frontal contra el gobernador Axel Kicillof estructuró los discursos de los referentes locales, comenzando por el concejal Julián Bussetti, quien buscó capitalizar la localía al declarar a General Pueyrredon como “el bastión de la Provincia de Buenos Aires”, para luego añadir que la región se encuentra en “el peor momento de la historia de la provincia” y calificar a Kicillof como “el peor gobernador de la historia”.

Frente a esta coyuntura, el intendente marplatense en uso de licencia Guillermo Montenegro aportó densidad al reclamo institucional denunciando una severa y sistemática discriminación financiera por parte de las administraciones peronistas. Montenegro reveló que, bajo la gestión nacional anterior y la actual administración provincial, “General Pueyrredon es el último municipio en la distribución de recursos, últimos de 135”, fundamentando la necesidad de confrontar de manera directa contra el actual modelo bonaerense.

​Frente a lo que denominaron las trabas burocráticas del Estado provincial, la dirigencia contrapuso su experiencia de gestión y la desregulación económica en los distritos costeros como principal carta de presentación ante el electorado. Montenegro contrastó “los dos modelos enfrentados, del Estado que pone trabas y el que representa el de la ciudad del sí”, defendiendo además la histórica impronta pro-mercado del partido al recordar que en los inicios del espacio “casi había que pedir perdón por ganar plata”. Esta línea discursiva fue ratificada por el intendente interino Agustín Neme —quien ejerce el cargo por la licencia de Montenegro— y por el jefe comunal de Pinamar, Juan Ibarguren. Neme defendió el rumbo iniciado en 2019 y ponderó las políticas destinadas a “quitarle el pie de encima a los privados”, asumiendo además la bandera de la seguridad al señalar que en la ciudad balnearia “nos enfrentamos a la inseguridad y a las mafias como en la Playa Bristol”, emulando batallas previas como la defensa de El Marquesado.

​En este marco, la demostración de unidad de cara al escenario exterior sirvió para matizar los reacomodamientos y tensiones propias de la política doméstica regional. La centralidad de Neme en el estrado expuso la sutil interna local existente entre el sector comandado por Emiliano Giri —padre político del intendente interino— y el eje de conducción tradicional que representan de manera conjunta Montenegro y el senador Alejandro Rabinovich. Más allá de estas inevitables disputas por el control territorial de la sección, el encuentro funcionó como un espacio de contención donde los emprendedores y la militancia apelaron a recuperar el “espíritu puro” del PRO bajo la premisa de que “el partido quiere cambiar a la Argentina de pies a cabeza”.

La síntesis doctrinaria del encuentro quedó reflejada en las palabras finales de Macri, quien buscó proyectar el destino de la fuerza al asegurar que “estamos para exigir que el futuro sea real; el rol del PRO es ese. No somos un paso atrás, somos el próximo paso”.
 

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