La conflictiva separación entre Wanda Nara y Mauro Icardi sumó un nuevo capítulo tras las recientes declaraciones de la empresaria, quien confirmó que evalúa avanzar judicialmente con el remate de la denominada “casa de los sueños” en Nordelta.
En el marco del litigio, Nara aseguró que existe una importante deuda alimentaria y sostuvo que ella se ha hecho cargo de manera exclusiva de los gastos vinculados al bienestar de sus hijas, incluidos temas de salud y educación. Según explicó, los pagos realizados hasta el momento no habrían sido suficientes ni destinados directamente a las menores.
La conductora también se refirió a la división de bienes realizada en Italia, a la que calificó como equitativa, y remarcó que cualquier reclamo adicional debería resolverse en ese país. No obstante, señaló que la propiedad en Nordelta se encuentra embargada y que su equipo legal analiza avanzar con su ejecución como parte del proceso judicial.
En relación con la vida familiar, Nara afirmó que sus hijas no desean mudarse al exterior y subrayó la importancia de preservar su estabilidad emocional y su vínculo cotidiano con ella. En ese sentido, cuestionó decisiones que, a su entender, priorizan cuestiones económicas por sobre el bienestar de las menores.
La disputa entre Wanda Nara y Mauro Icardi continúa escalando tanto en el plano judicial como mediático, consolidándose como uno de los conflictos más resonantes del espectáculo, con implicancias patrimoniales, familiares y emocionales que aún están lejos de resolverse.