En Bengaluru, India, la startup Dognosis combina el olfato canino y la inteligencia artificial para detectar señales de cáncer en el aliento. Los animales son adiestrados para olfatear muestras respiratorias y marcar cambios que el ojo clínico no ve.
El circuito empieza en el paciente: respira unos diez minutos en una máscara de algodón. La pieza se sella y viaja al laboratorio. Allí, los perros, con cascos y arneses de sensores impresos en 3D, huelen la muestra. Mientras lo hacen, un sistema de IA registra la actividad cerebral, la respiración y el lenguaje corporal. El objetivo no es interpretar al animal a ojo, sino convertir cada reacción en un dato medible.
Según la compañía, cada olfateo equivale a evaluar una muestra completa. Esa lectura, unida al procesamiento automático, es el corazón del proyecto. Dognosis afirma que se realizaron estudios en la última etapa de la investigación y que se alcanzó un 90 % de precisión en siete tipos de cáncer. Sin embargo, hacen falta ensayos más grandes y controles más estrictos antes de presentarlo como herramienta diagnóstica.
La empresa apunta a un lanzamiento comercial en 2027 y se suma a líneas similares en Alemania e Israel. Los animales trabajan entre 30 y 45 minutos por día, con premios y refuerzo positivo. La promesa es clara, y también el límite: el método puede anticipar una alarma, pero no reemplaza biopsias, imágenes ni consultas médicas.