26 de agosto de 2026
CHUBUT
Poné los fideos: en la UCR se suman voces opositoras y crece la tensión para el plenario
En la previa del plenario del 29 en Esquel, el exsenador Mario Cimadevilla denunció “presiones extorsivas” sobre los delegados y criticó la intromisión del Gobierno provincial. La interna entre Merino y Guajardo se calienta tras el cruce con Carlos Maestro.

El radicalismo chubutense llega al plenario del sábado 29 de agosto en Esquel con la interna al rojo vivo. Lo que parecía un trámite para consagrar al intendente de Trelew, Gerardo Merino, como nuevo presidente del Comité Provincia se transformó en una disputa abierta entre el sector más alineado con el Gobierno de Ignacio Torres y los comités del interior, que empujan a Sergio Guajardo (El Maitén) con el reclamo de “más federalismo” y menos “vagón de cola”.
En las últimas horas la tensión subió otro escalón. Ayer se registró un cruce entre el exgobernador Carlos Maestro y Guajardo, con denuncias cruzadas de presiones. Maestro, que se reunió con Torres y públicamente respaldó a Merino, insiste en la necesidad de unidad y de sostener la alianza. Del otro lado, desde el interior se habla de intentos de condicionar votos.
Ahora se sumó Mario Cimadevilla. El exsenador nacional y dirigente histórico de la UCR salió a cuestionar con dureza lo que describió como prácticas “extorsivas” sobre los delegados que deberán definir las autoridades el sábado.
“Han salido sin ningún tipo de vergüenza a presionar a delegados para que voten de determinada manera”, afirmó Cimadevilla. Según denunció, se estarían ofreciendo cargos en la administración pública, favores del Gobierno o aprovechando necesidades personales para orientar el voto.
“Presionar a alguien con un cargo en la administración pública, algún favor del Gobierno o una necesidad habla de que son mala gente”, disparó, y calificó a quienes lo hacen de “malos dirigentes” y “malas personas”.
El exlegislador también apuntó contra la intromisión del Ejecutivo provincial. Consideró “inadmisible” que el gobernador intervenga en una interna partidaria porque “no es radical”. Y fue más lejos: “Esta intromisión buscada por sectores de la UCR habla de sus miserias”. Anticipó que el tema “seguramente será denunciado y tratado en el plenario”.
El contexto de la pelea es claro. La decisión de hacer el plenario en Esquel (y no en Trelew) ya fue un primer golpe de los comités del interior. Detrás está el malestar por la ley de reelección indefinida de intendentes, la que modificó la llamada “ley Caminoa”, que muchos radicales del interior leyeron como un acuerdo del Gobierno con jefes comunales de otros espacios en desmedro de sus propias aspiraciones locales. También pesa el reclamo de mayor protagonismo del partido dentro de la alianza Despierta Chubut y la sensación de distanciamiento entre la conducción provincial y los comités departamentales.
Serán 66 los delegados que definan el sábado. Tanto Merino como Guajardo aseguran tener los números. En el medio, las denuncias de presiones, el cruce Maestro-Guajardo y ahora la dura intervención de Cimadevilla dejan en evidencia que la interna ya no es solo una pelea de nombres: es una discusión de fondo sobre qué radicalismo quiere ser el de Chubut de cara a 2027. El plenario de Esquel promete ser de alta tensión.